lunes, 13 de octubre de 2008

Apretarse el cinturón

¡Dios! Acabo de revisar el estado de las cuentas y creo que voy directo a la banca rota... Me esperan unos meses en los que tendré que controlar al máximo para reducir los gastos al mínimo.

La paga de diciembre está a la vuelta de la esquina. Es el único consuelo.

Vengo de rechazar una oferta

Vengo -bueno hace ya un buen rato- de rechazar una buena oferta de una buena empresa. El que me llamó quería que me fuese con él, pero las circunstancias han querido que decida quedarme donde estoy. Y, sin embargo, tengo la sospecha que no voy a durar mucho en esta empresa. Pero si me despiden tendrán que indemnizarme.

Si me hubiesen hecho la oferta cerrada hace tres semanas...

Sueño con lagartos...

Sueño que hago lo imposible por salvar la vida de un pobre lagarto y como recompensa me dicen que soy un descerebrado con instintos básicos malísimos y que debo cambiar mi forma de pensar. La próxima vez dejo que el puto lagarto se las apañe solo.

Un sueño raro de cojones

Anoche estaba medio borracho y preferí dejar a medias la entrada programada para hoy, con la esperanza de no levantarme resacado y poder terminarla antes de salir para el trabajo. Sin embargo he pasado mala noche y he tenido que hacer filigranas para llegar a tiempo a mi puesto de trabajo.

No, no tengo resaca -aunque sí un poco de acidez de estómago- pero media botella de vino seguida de una botella entera de sidra me han tenido sumido en un sueño intranquilo toda la noche. Soñaba que era el único que se preocupaba por una especie de lagartija a la que la prima segunda y su madre, prima hermana de mi mujer, habían alimentado durante días sólo con lechuga. Como resultado el pobre bicho estaba inconsciente y le costaba respirar. La prima segunda lloraba por su lagartija. El animal tenía cerrados los ojos y se notaba que a cada instante que pasaba se le iba la vida. Era un sueño horrible, porque parecía que, en presencia del animal, todos estábamos ansiosos por ayudar y conseguir que se recuperase. Pero tan pronto cogíamos el coche o salíamos corriendo para buscar ayuda, el resto se olvidaba y se dedicaba a comprar cosas que no necesitaban. Y yo les decía, "que se muere el animal" y entraban en razón solo por un momento, pero al segundo seguían pensando en ir a divertirse comprando. En alguna ocasión les duraba un poco más, hasta tropezar con el siguiente escaparate, que parecía hipnotizarlos.

Angustiado por el reptil, y tirando del resto que olvidaban la gravedad del asunto, vi aparecer en mi sueño gente de la que ya ni me acordaba. Acabé tocando en casa de un amigo de la infancia del barrio de Pedro Hidalgo, esperando que nos dejase llamar a un veterinario de urgencia. El amigo tenía el mismo pelo largo que llevaba cuando quedábamos en su casa para jugar al Spectrum, pero fumaba como un carretero y tenía el estómago de cervecero, desaliñado y sudoroso con una camisilla blanca de cocinero. La misma cara pero con arrugas de un anciano. Como esas que ponen para exagerar en las películas. Su madre era un espectro vestida de negro luto sentada en un rincón oscuro. Luto que no era por su marido y padre del amigo, que seguía acumulando cachivaches que nunca arreglaría mientras intentaba componer algo de música en un viejo Atari ST.

No me supieron responder en urgencias y seguía angustiado. Aunque no la tenía cerca, visualizaba a la lagartija mentalmente todo el tiempo. Como si mi conciencia estuviese unida al animal todo el tiempo. Notando cómo a cada minuto que pasaba el corazón del animalito se iba deteniendo y sus fuerzas iban desapareciendo completamente. Y entonces se me ocurrió que lo que le pasaba era que no había comido proteínas en muchos días y que lo que necesitaba era algún tipo de pienso especial rico en insectos, de esos que dan a tortugas e iguanas. Antes de alcanzaar una tienda de animales y tener el producto en mis manos ya me imaginaba machacando el alimento y dándoselo como papilla a través de una jeringuilla, con la esperanza de que abriese los ojos.

Pero estábamos muy lejos de una tienda de animales y no teníamos coche. Apareció mi tío y su furgoneta para recogernos, y en cuanto todos subimos, lo único que deseaba hacer el resto era irse de compras a un centro comercial. Y yo les preguntaba si no tenían conocimiento de por qué estábamos allí. Ni caso me hacían, así que salté de la furgoneta en marcha y me eché a correr Pedro Hidalgo abajo. Llegué a un punto de encrucijada en el que tuve que detenerme en seco. Si daba el rodeo que deseaba dar, el lagarto moriría. No llegaría a tiempo y yo me sentiría fatal. En el sueño la lagartija era como un yo mismo en apuros, tal vez. Sin embargo, si cruzaba la calle de abajo, pasaría por delante de la casa de una exnovia que tuve por allí. De la misma forma en que sabía que el se estaba muriendo, era consciente que si pasaba por delante de aquella puerta la madre de mi exnovia, acumulando un odio podrido por años, saldría y me perseguiría para hacerme daño con un cuchillo, pero tal vez podría salvar a la lagartija. Aún a pesar de que yo sufriría algún tipo de daño irreversible. Tal vez, incluso, podría morir. ¿Qué hacer? No me atrevía a dar un paso en ninguna dirección porque ese paso sería el que decidiría el futuro de ambos y el desenlace del sueño o pesadilla.

Ahí, en ese preciso momento, sintiendo el latido de los dos y viendo abrirse las alternativas de futuro delante de mí, en lo alto de una bifurcación, me desperté. Me desperté agotado de pasar la noche angustiado por una puta lagartija a la que veía sacar la lengua en sus últimos momentos de agonía.

¿Y ahora, quién le pone interpretación a este sueño?

Una forma diferente de comenzar la semana, en un lunes en el que se prevé un día bastante soleado que disfrutaré desde la ventana de la oficina.

domingo, 12 de octubre de 2008

Podrán decir que no sé programar, pero no podrán decir nunca que no programé

Leyendo esto acabo de tener un momento de orgullo personal. Tesón, tesón, tesón y puede que no llegue a ser el mejor, pero no podrán decir que no lo intenté.

El Príncipe vuelve

Si el príncipe de España fuese como éste, sería monárquico. Pero como es un Borbón, seguiré siendo republicano.

El trailer y la música me encantan. Sospecho que caeré una vez más en mi debilidad consumista que me lleva a la perdición cada mes.

Un juego que no merece la pena: El poder de la fuerza

Con la llegada de la PS2 a mi vida retomé el jugar a grandes producciones de los videojuegos, aunque no con demasiado interés. Cuando llegó la consola, llevaba años sin jugar a videojuegos (una lástima, porque estimula el córtex cerebral), y estuvo bastante tiempo en la caja sin ser usada. La maquinita la usaba y la he usado de Pascua a Ramos y no me acordaba de ella salvo cuando caía un juego interesante en mis manos, cosa no demsiado común. El universo de videojuegos está plagado de juegos de acción en primera persona, un estilo que a mí no me gusta nada. Me mareo con ellos. Además de los juegos de estrategia en tiempo real, lo mío son los de acción en tercera persona con una fuerte componente de plataformas, viendo al monigote machacando a todo cristo viviente con la espada y haciendo combos brutales. Como el juego 'Las arenas del tiempo'. Junto con la saga 'God of War', la del Príncipe de Persia es una de las que mejores ratos me ha hecho pasar con un mando en las manos (y no me refiero a mi 'cosita', so guarro). Son de ese tipo de juegos que me enganchan y que deseo -y consigo en muchos casos- terminar completamente. Cuando era niño no llegué a acabar ningún juego. A estas alturas, sin ser un jugón viciado, ya me he acabado unos cuantos. Cosas de la edad.

La PS3 llegó sin mucho convencimiento por mi parte. Sin embargo solo por las películas merece la pena. No estaba muy convencido porque no estoy muy por la labor de estar comprando juegos. Al menos no muy convencido al principio, porque la verdad es que al final uno cae siempre en las mismas prácticas ludópatas. Una de esas prácticas ha sido la de pillarme las demos que hay en la PlayStation Network, lo que me llevó a jugar el previo de 'El poder de la fuerza'. Y en mala hora, chico, porque la demo es una gozada. '¡Este es el tipo de juegos que me gustan!', me dije. Lo que me llevó a hacer algo que no hice ni con el 'God Of War 2', comprarlo recién salido al mercado por la friolera cantidad de 59€. El 'God Of War' es infinitamente mejor y esperé a que costase 20€ para comprarlo.

El juego me ha durado unas nueve horas, lo que en mi especial forma de medir el coste del ocio, viene suponiendo que he invertido 6,66 €/hora (el número de la bestia). Para hacerse una idea de lo excesivo que supone esa cantidad, al compararlo con el 'Gof of War', que tiene un índice de 0,9 €/h, vemos que es más de seis veces más caro. Y el juego es considerablemente peor, para mi gusto.

No digo que sea malo porque no lo es, pero desde luego me llevé un chasco. Repetitivo y demasiado lineal, te plantea lo que sucede entre 'La venganza de los Sith' y 'Una nueva esperanza', en esta megafranquicia en la que se ha convertido el universo Star Wars, y se les va bastante la olla con lo que es capaz de hacer empleando la fuerza el aprendiz de Darth Vader. ¿Un destructor imperial? ¡Anda ya! Cuando juegas al juego te pasa lo mismo que cuando vas a ver una película porque el trailer está cojonudo: sales del cine con la lección aprendida de que el trailer era todo lo que te podía ofrecer la película. Con el juego pasa lo mismo: la demo es todo lo que te puede ofrecer el juego, y ya está. El juego acaba aburriendo y lo único que te mantiene pegado es el saber cómo acaba el culebrón de los primeros momentos de la alianza rebelde y saber cómo se lo monta la princesa Leia con Chewaca.

En fin, que te recomiendo que no te lo compres y que o lo alquiles y te lo acabes en un par de fines de semanas (aprox. 8 € en total), o que esperes a que te lo preste alguien que haya 'picado' con la demo -no, no te lo voy a prestar-, o que esperes a que lo bajen lo suficiente de precio como para comprarlo por debajo de 20€ (índice de gasto en ocio de aproximadamente 2€/h).

Me ofrecen por él 30€ de segunda mano y si no lo vendo es porque mi sobrino me está dando la brasa para acabárselo antes de que lo venda. Ya veré, pero sospecho que no voy a volver a caer en la misma estupidez otra vez... Pero... ¿Cuándo dicen que sale el nuevo de la saga del príncipe? ¿Y la nueva entrega de Kratos? Los trailers de la página web oficial del príncie son acojonantes. Ufff... No sé si seré capaz de esperar a que lleguen a un precio interesante. Soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte y no caeré en la tentación, soy fuerte, soy fuerte...