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sábado, 16 de marzo de 2013

Jaaarl!!! (del día)

Sé que no he sabido aprovecharlo ni completa ni satisfactoriamente. Y que mi relación con él ha sido bastante desigual, repleta de largas épocas de absoluto abandono seguidas de otras de un uso más moderado. Sin embargo, en los últimos meses se estaba convirtiendo en una rutina agradable repasar los titulares más importantes en algún ratillo a lo largo del día. Y debe ser que a mi edad empiezan a agradecerse las rutinas. Será por eso que me ha chocado la noticia.

¿De qué hablo? Pues de que después de estar todo el día fuera me he sentado cinco minutos delante del ordenador, he abierto Google Reader y me he tropezado con esto:



Ahora es cuando la casa de estilo oriental empieza a tambalearse mientras DiCaprio sale escopeteado porque la realidad de los últimos diez años, como rezaba Calederón, no ha sido más que un sueño. Y los sueños, sueños son.

sábado, 2 de febrero de 2013

A lo cobaya

En mis años de instituto se puso de moda citar las tres cosas que debía hacer todo hombre en la vida: escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. En mi caso todo un pleno, pero desde el otro punto de vista. No se puede considerar que esta bitácora sea equiparable a escribir un libro; decir «voy a plantar un pino» cuando vas al baño tampoco creo que sea aceptable para el segundo gran triunfo de la vida; y lo de tener un hijo… pues bueno, me parece que va a ser que no.

Pero siempre he creído que en realidad hay más cosas que uno debería hacer en la vida, además de esas que nos propone el islam. En mi caso siempre había querido participar en algún experimento, así en plan cobaya. Y esta vez me he lanzado: Call for Beta Participants. Hace unos días rellené la solicitud que proponían los de Xamarin, ayer me confirmaron mi participación y hoy tengo acceso al gran tesoro que guardan tan celosamente. La cosa promete, aunque no podré contar nada para cumplir con el compromiso de confidencialidad. Menos mal que no soy de morderme las uñas. Andaría ya por los metacarpianos.

Eso sí, tendré que compatibilizarlo con el plan maestro de cosas que quería hacer este año. Y mudarme de piso. La tercera mudanza ya en los casi dos años que llevo en Madrid. Ahí es nada.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Compras del fin del mundo, caprichos eternos

Mi jornada laboral empieza siempre sentándome en mi puesto de trabajo —hoy teletrabajo, en pijama además— y repasando los eventos más importantes del día. O sea, leyendo el correo. Habitualmente lo hago en tránsito al trabajo, pero es que hoy el tránsito me ha llevado menos de un minuto. Y leyendo por encima las últimas diez o quince noticias que me da ofrece el agregador de noticias. La primera era una de JavaHispano: «JetBrains ofrece un descuento del fin del mundo…»


Hace unos meses me vi medio involucrado en un proyecto, ya iniciado, con node.js [página oficial], que para quien no lo sepa es algo así como aplicar el antipatrón golden hammer («A un martillo todo son clavos»), pero esta vez usando JavaScript como lenguaje de programación en el servidor. Así hay un único lenguaje, el que se ejecuta en el cliente (navegador) y el que se ejecuta en el servidor. Mi acercamiento (sufrido) fue bastante penoso. Andar con código ajeno resulta siempre un juego complicado, y más si no puedes depurar. Y, entre tú y yo, node.js apesta. Pero parece ser la moda, así que uno tiene que hacer todo lo posible por estar a la moda. Después de mucho buscar en Internet sobre cómo depurar el código node.js —juro que era incapaz de descubrir dónde estaba fallando aquello— llegué a un producto que supuso una maravillosa ayuda. Era el IDE para programación Web que vende JetBrains [página oficial]. Y, para el tiempo que tenía que estar involucrado, me valía con la versión de 30 días. Aunque al final, pasando con más pena que gloria, no aporté gran cosa al proyecto.

Pero esta gente tiene el que algunos compañeros javeros consideran el mejor IDE del universo conocido, y parte del desconocido: IntelliJ IDEA. Y como parece que por más que intento que no se fijen en mí, los jefes malignos abducidos por el universo (tenebroso del) Java —y en algún momento también las desviaciones del Groovy— siguen tirando de mí, he decidido invertir los 56 napos a los que han puesto la edición personal para celebrar que todos nuestros sufrimientos marianos tocan a su fin y, VISA en mano, la he encargado. De los 200 € que cuesta habitualmente, parece un buen descuento.

Por cierto, estos tipos son también los padres de ReSharper (una verdadera joya que todo netero debería poseer; aunque los últimos VisualStudio integran muchas utilidades de refactorización parecidas) y otras herramientas C#. Así que ya puestos, a la saca. Madre mía cuando mi mujer lea esto. La que me espera.

Ahora queda que llegue el correo con el número de licencia o el DVD con el software, porque no me ha quedado muy claro cómo me harán participar de este mundo de las licencias legales. Pero el daño ya está hecho. No sé si finalmente será el final de todo, pero lo que es a mí, poco a poco me voy autoempujando al abismo de la morosidad impenitente… Tranquilos, que tengo un plan para hacerme rico. ¿Cuánto era el sorteo de Navidad? Seguro que algo me toca, seguro. Tan solo falta salir a comprar un décimo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿Prevaricación?

Sigo basante de cerca el conflicto de la sanidad pública madrileña. Aunque paso más de la mitad del tiempo en Las Palmas, mi lugar de residencia, trabajo para una empresa de la capital y paso unas cuantas noches al mes —muchas más al año— en Madrid. Cerca del piso en el que me quedo hay un centro de salud y frecuentemente veo al personal del centro manifestarse en la puerta. Tienen mi simpatía por muchos motivos. El primero porque deben pasar un frío de pelotas tanto tiempo en la calle. Frío que aguantan estoicamente luchando por una causa justa. El segundo porque no creo en las privatizaciones innecesarias. Ojo, no estoy en contra de las privatizaciones por ideología o porque sí. Simplemente no creo en aquella que no garantiza el buen uso de los recursos públicos, que pagamos entre todos.

Lo sigo, como decía, no porque viva en Madrid y me perjudique o beneficie directamente la decisión que tomen. Sino porque creo que sienta un precedente, un camino que otras comunidades podría seguir. Para lo bueno, si se opta por la autogestión, y para lo malo, si se delega este caso en el ánimo de lucro. Por convicción creo que la sanidad de un país es un indicador del bienestar de su población y tengo serias dudas de que la gestión privada, en este caso sinónimo del ánimo de lucro —que nadie trabaja por amor al arte— no suponga o un deterioro de la calidad del servicio o un incremento del coste final. Si ahora para garantizar una calidad determinada hay que invertir cien millones, por poner una cantidad, el margen de beneficio que gusta disfrutar al empresario privado hará que suponga ciento treinta y cinco millones tras la privatización [1]. O eso o bajan la calidad, como he dicho.

Claro que lo anterior es un supuesto. Y que el presupuesto que ha presentado el comité profesional de médicos se basa también en supuestos. Pero es que en todo este proceso no hay nada más que argumentos basados en supuestos. Ni el mismo consejero de sanidad de Madrid, Lasquetty, está seguro de cuánto se ahorrará [2], si es que al final se ahorra algo. De lo que sí está seguro es de que algunas de las propuestas que los médicos han llevado a la mesa perjudican a los pacientes y a la sanidad en general. Aunque me permitiré decir que, por muy seguro que esté, en realidad no lo puede estar. Simplemente lo cree. Así que también son supuestos. O sea, que todo esto, y todo el follón que llevan montando con tal de privatizar, no es más que un baile de supuestos y más supuestos. Y, como han demostrado promesa rota tras promesa rota, el PP, y el discurso político en general, no es más que un cúmulo de supuestos y más supuestos. ¿A qué si no vienen con que ellos creían que podrían pero que la realidad ha demostrado que no?

Tras meditar en ello unos minutos, porque mi desorden de atención no me permite profundizar más en los temas interesantes, me fui al diccionario de la Real Academia de la Lengua y busqué el lema prevaricación. En su edición actual pone lo que muestra la siguiente captura:


O sea, traspaso para los buscadores (y para que se lea algo mejor): «Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.». Dicho en román paladín, cuando un juez, una autoridad o un funcionario (¿a qué no saben que un político es una autoridad y ejerce una función pública, eh?) toma una decisión sabiendo que con ello perjudica a unos en beneficio de otros (porque siempre hay quien sale ganando cuando se prevarica).

El matiz está en establecer qué podemos considerar algo como injusto. Aquí vamos a volver al juego de los supuestos. El primero es sobre el Estatuto de los trabajadores. La privatización de un centro conlleva un cambio sustancial en las condiciones de trabajo de sus empleados. Tal vez cogido por los pelos, cierto, pero no por ello menos válido. Si el recorte en gasto implica la eliminación de puestos de trabajo tenemos que a) los que se quedan deben realizar mayor cantidad de esfuerzo (falsa productividad) para mantener el mismo grado de calidad prestado (la falacia de la reducción de personal cuando hay que recortar), b) los despedidos salen perjudicados porque pierden su medio de sustento, y tal vez el de sus familias, y c) porque un incremento del número de parados implica que la fuerza laboral de este país, cada vez más exigua, debe dedicar más dinero a las prestaciones por desempleo.

Vamos a suponer, no obstante, que existe una fórmula mágica que únicamente conocen los empresarios que se quedarían con el servicio por la que, sin despedir a nadie, sin detrimento de la calidad prestada, consiguen obtener su margen de beneficio y, encima, nos ahorran una pasta gansa al resto de españoles. ¿Dónde recortarían? ¿Pagando menos al personal? Entonces volvería a perjudicar al sistema, dado que este modelo económico por el que todos hemos apostado no se basa en otra cosa sino en que la gente consuma. Cuanto menos dinero tiene la gente, menos se consume, así que directa o indirectamente lo acabaremos pagando todos. Cierre de empresas que ya no consiguen vender lo suficiente, cierre de servicios agregados, etcétera, etcétera. ¿Reducir comprando productos sanitarios más económicos? Es posible, ¿pero de misma calidad? Recordemos que la premisa es que no hay pérdida de calidad. ¿Dónde se ahorra entonces? Si ni el consejero de sanidad lo sabe, entiendo que es una quimera. Una autoridad que apuesta por algo que desconoce está actuando de forma descuidada e injusta para los ciudadanos, los que le votaron y los que no.

Por otro lado, si al final el régimen de ahorro se consigue aplicando las propuestas que los médicos han llevado a la mesa, u otras similares, ya que algunas parecen realmente interesante y correctas, también entiendo una medida injusta, pues no ha dado oportunidad a las mejoras propuestas por un equipo directamente relacionado con el problema; máxime cuando la supuesta privatización puede posponerse a los resultados de un año, mientras que la marcha atrás, en caso de que falle la privatización, supondrá un coste adicional a las arcas públicas.

Se me ocurren más supuestos (supuesto, supuestos, supuestos…) por los que la privatización, en este momento, me parece una decisión injusta. Pero no quiero alargar mucho más la entrada.

Todo esto que he expuesto me hace creer que hay indicios suficientes para, de aprobar la decisión mañana tras todos los datos y análisis presentados en prensa estos días, el consejero de sanidad estaría cometiendo prevaricación. Por ello, estaré dispuesto a secundar y firmar cualquier causa que solicite la imputación a Javier Fernández-Lasquetty de un presunto delito de prevaricación. Asimismo, y por la comisión de omisión para evitarlo, a Jaime Ignacio González González, actual presidente de la Comunidad de Madrid. Creo que hay causa justificada tras leer «El delito de prevaricación».

Pero claro, yo soy un lego en leyes. Y esto no es más que otra sarta de supuestos. ¿Algún especialista en la materia que considere bueno ofrecer algo de luz? ¿Habría o no habría caso? En un mundo ideal, de ser imputado, y por la guía de buenas conductas que sigue a rajatabla el PP debería dimitir para no comprometer a su partido. Esto último lo he dicho irónicamente, por si cabía alguna duda de ello.


[1] Artículo de El País «Privatizar la gestión de 27 centros de salud costará 20 millones en 2013» de 18 de diciembre de 2012 [http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/12/18/madrid/1355869408_194898.html]. La partida destinada a pagar a las empresas es de veinte millones, por medio año. Por tanto, y aplicando aritmética simple, para el siguiente serán cuarenta.
[2] Artículo de El País «Lasquetty admite que no sabe cuánto ahorrará privatizando los hospitales» de 19 de diembre de 2012 [http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/12/19/madrid/1355912557_178097.html]

lunes, 17 de diciembre de 2012

Todo sea por la gloria

En mi vida —como imagino que le habrá pasado a casi todo el mundo— he tropezado con gente de todo tipo. En general he tenido suerte y puedo decir que la gran mayoría han sido personas que de una forma u otra, en mayor o menor medida, han conseguido dejar su impronta, siempre positiva. Aunque también he tropezado con esos que decimos "ruines y malvados"; por no mentar directamente a sus madres, que bastante habrán sufrido ya con parirlos y, en el fondo, desconozco cuál es su fuente de ingresos. También sé que con la mayoría de estos especímenes, y con el tiempo, mi sentimiento visceral —porque sí, soy muy visceral aunque las arrugas han conseguido mitigar mis prontos asesinos— va desapareciendo y tan solo resta un regusto amargo de experiencias que ahí quedan y sirven para aprender. Uno de esos individuos, a los que en su momento quise arrancarle la cabeza a patadas —al menos en mis fantasías, algo que David Buss demostró en su momento para el 92% de los hombres—, lo sufrí justo cuando comencé a trabajar por cuenta ajena, tras un fracasado intento de montar una empresa con amig… compañeros de clase. Había muchas cosas que me fastidiaban de él, aunque había una que al principio me hacía gracia y al final consiguió sacarme de quicio: su afán de protagonismo con los méritos ajenos. En aquel entonces empecé a trabajar bajo su responsabilidad. Recuerdo que hacía muchas tareas desagradables y unas pocas interesantes. Pero da igual lo que hiciera, cuando terminaba este hombre cogía el trabajo, levantaba el teléfono marcando el número del jefe de turno que había pedido el trabajo en cuestión, afirmaba rotundamente «ya he hecho lo que me pediste» y se largaba a entregárselo. Luego llegaba tan ancho e hinchado de felicitaciones que no cabía por la puerta, ni de lado. Digo que al principio me hacía gracia porque en el fondo era un poco inútil —él— y el instinto de supervivencia manda mucho cuando tienes a un tío más competente a tu lado; aunque al verlo día sí y día también, acabé cansándome y tomé cartas en el asunto. Poco tiempo después él era mi subordinado. De ahí hubo muchas anécdotas e intentos de socavar mi puesto y mi imagen. Pero eso es otra historia.

¿A qué viene esto? Bueno, era una simple introducción, y ya saben que a mí siempre me van los prolegómenos prolongados, para decir que no me extraña lo más mínimo que siempre haya gente que quiera destacar a costa del trabajo ajeno. Hay ejemplos a puñados, muchos de ellos en el día a día de la función pública y que, por desgracia, deciden nuestro porvenir. Esos son los más visibles, aunque claro está, es algo que escala en todas las medidas y dimensiones donde el ser humano se entromete. Copias de exámenes, de tesis, de trabajos de investigación, de productos, de estilos, etcétera, etcétera. En realidad, repito, que lo entiendo. La genialidad toca a unos pocos y el resto sentimos cierta envidia. Pero el truco de la felicidad es aprender a vivir con ello con humildad. Yo he aprendido, por lo que imagino que todo el mundo puede hacerlo. Aunque, al menos en mi caso, creo que nunca me he adjudicado los méritos del trabajo de otro. Seguramente, de hacerlo cuando podía, ahora sería político de alguna de las fuerzas mayoritarias; o tendría un cargo en alguna empresa estatal con sueldo millonario pagado por el Estado. Pero no, uno ha sido criado de forma honrada y así me ha ido en la vida. Sigo siendo pobre. Pero feliz, repito, en mi mediocridad.

Eso seguía siendo parte de la introducción, por cierto. Así que vayamos ya al grano. Hay muchos entornos, sitios, círculos donde percibo, en mayor o menor medida, el deseo de la gente de trascender. Es un sentimiento que a todos nos posee. Cada uno elige su propia forma y estilo. Éste, mi blog, es también muestra de ello. A fin de cuentas, y aunque escribo para mí, también tengo la esperanza de que mis palabras me pervivan y, quién sabe, tal vez un arqueólogo del siglo treinta encuentre algo de todo esto interesante. Otros eligen la fotografía, hablar de cine, de música, colaborar en la Wikipedia o, por qué no, abrir un blog de cocina. Mi mujer [Mis ratos en la cocina], después de año y pico sin decidirse, finalmente abrió uno. Su deseo era compartir sus experiencias en la cocina, como hace la gran mayoría de los que abren uno así. A ella le gustaría poder dedicar más tiempo a su afición, pero hay que pagar la hipoteca, los varios préstamos que sufrimos, las hipotecas de otros, vía el banco malo, y a los políticos que pergeñan día sí, día también, atentados contra el estado del bienestar. Pero el poco tiempo que le dedica lo hace con cariño. Yo la veo encerrarse en la cocina, esmerarse en conseguir que esta o aquella receta quede bien; luego se dedica a la presentación y, ulteriormente, a la fotografía del resultado. También la he visto desechar recetas porque el trabajo final no hacía honor a la original y preferir no mentir diciendo que había quedado bien cuando, a su gusto, no lo estaba. O dejar de publicar alguna porque la foto no estaba en condiciones para ser utilizada. Es honrada en este juego del blog de cocineros/as hasta decir basta. Aunque yo le recomiendo que haga muchos cambios en las recetas, ella prefiere mantenerse fiel al estilo original y cuando decide hacer algo que lee en otra parte, intenta hacer la menor cantidad de cambios posibles. En sus publicaciones no faltan las referencias a las fuentes originales, porque el mérito de cocinar es suyo, sin duda, pero el de la receta es de otros. Es un juego que ella juega con estas reglas y que, poco a poco, le permite hacerse lo que siempre ha querido, un libro con sus recetas. En este caso en la forma de blog, que tan de moda está.

El apartado de las fotografías es el que más sufre. Quien diga que hacer una buena foto de comida es fácil o no sabe de lo que habla, lo más probable, o nació con un don y todo le resulta sencillo. A veces el encontrar el encuadre, conseguir la luz, y luego repasar las imágenes en el ordenador para quedarse con la mejor de una tirada de veinte, es un porcentaje bastante alto del tiempo que dedica a su afición. Es detallista y quiere que la foto transmita correctamente el resultado que se puede esperar. Entendiendo siempre que lo hace desde el poco conocimiento que tiene de la técnica fotográfica en cuestión, los resultados son más que aceptables. Su trabajo le cuesta.

Por ello, cuando descubro que, de vez en cuando, hay alguien que aprovecha su esfuerzo para llevarse el mérito, sin recurrir a la referencia ni al agradecimiento, retrocedo al estado primigenio y primitivo y anhelo que a ese ser le apliquen un régimen intensivo de osteopatía expeditiva como terapia de choque. ¿Que a qué viene? Voy a poner la siguiente captura para que ustedes mismos busquen las diferencias:


La imagen de la izquierda es la tomada por mi mujer. La foto de la derecha es la de un cabrón que la ha usado, así sin más, en su blog para encabezar su versión de la receta. Tal vez lo de cabrón es ir demasiado lejos. Podríamos pensar que bueno, que al chaval no le saldría bien la foto, y que usó la de otra persona para no tener que repetirlo todo (en su caso, mi mujer habría desechado directamente publicar la receta). Pero hay mucha dedicación a eliminar el fondo de madera y dejarlo blanco. Si se aprecia bien la foto se verá que se dejó manchones. O sea, que no es tan solo robo, es también con premeditación y alevosía. ¿Es o no es un pedazo de cabrón o no? Repito, en estos momento entre de lleno en ese 92% de hombres que reconocen haber fantaseado con matar a alguien y desearía amputarle por la vía dolorosa las extremidades. Pero oiga usted, perro ladrador poco mordedor, y pese a mi cabreo descomunal, nunca haría daño (físico) a nadie.

En fin, un ejemplo más de lo que se puede esperar del género humano. Seguro que después es de los que salen a la calle a vociferar contra el gobierno, contra los bancos y contra todos los mangantes que se aprovechan del trabajo ajeno, y encima se jacta de ello con los amigos. O, en el peor de los casos, es hijo de un diputado del PP y hasta lo ve normal. Eso suponiendo que sea nacional y no extranjero. Lo dicho, otro ejemplo más de lo que se puede esperar de los demás.

¡Qué ganas me han entrado de echarme una partida al God of War para destensarme! Ahí sí que me lo paso bien arrancando cabezas.

PD: Estaba por poner un enlace a su página y hacer un llamamiento a los demonios del Averno (o sea, mis amistades) para que lo humillasen a base de comentarios, pero no quería encima regalarle referencias que malinterpreten los bots de los buscadores y ascienda en el ranking de los mismos. En la receta de mi mujer hay un comentario con la referencia a su blog. Sírvanse ustedes mismos.

PPD: A ver cuánto tiempo tarda en eliminar el comentario, pero le he dejado un comentario deseándole «lo mejor» para su futuro. Aquí va captura para que también quede para la posteridad:


martes, 20 de noviembre de 2012

Un buen profesor, una buena explicación sobre el cáncer

Desde que he unificado los blogs, la idea de adjuntar vídeos —y fotos— ajenos en mis entradas me produce prurito intenso. Pero éste merece la pena. Mucho.


Sumamente entretenida la exposición. Así, creo yo, es como deben enseñarse las cosas.

Y muchos hábitos por adquirir; o recuperar. Ahora lamento no haber insistido en poner una bañera en casa.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Retrosobredosis de viagra

Cuando voy a escribir una entrada que no tenga que ver con un libro, siempre busco poner un título que haga referencia, así en plan metáfora, parábola, hipérbole o cualquier otra forma retórica, a lo que voy a contar. Pero para ésta, breve además, no se me ocurría nada mejor que «A pollazo limpio». Demasiado vulgar como para ser un titular de mi querida bitácora.

La cosa va de descubrimientos. De saltar de aquí para allá demorando el instante en que debo ponerme con cosas de mayor provecho. O lo que es lo mismo, usando ese término tan de moda en estos tiempos del «todo al instante», procrastinar como un verraco cimeriano en un burdel entre coito y coito.

A lo que iba. Dando saltos de un sitio a otro caigo en planetahuevo y de ahí a una pequeña relación de los peores videojuegos de la historia. Y de ahí al Custer's Revenge [@ Wikipedia]. Mira que yo tengo la mente sucia, pero los que diseñaron y programaron este videojuego debían cascársela con los tacos de lego. Madre mía, que atrocidad; estética y argumentalmente hablando. En YouTube hay varios vídeos, como éste. Eso sí es tener el pito tieso. Todo el rato. ¿Sobredosis de viagra?

Pero lo peor es que hay un remake circulando por ahí. Y también hay vídeo en YouTube. Mejores gráficos y mucha, mucha, muchísima «lefa». ¿Qué come ese tipo para dar tanta producción?

En fin, uno de estos momentos que hubiese preferido no experimentar. Mis recuerdos de los ochenta, que siempre han sido cálidos y a los que tenía tanto cariño, acaban de ser, por no encontrar una forma mejor de describirlo, sodomizados brutalmente. No podré volver a recurrir a ellos de la misma forma y con el mismo candor con el que antes los visitaba.

martes, 23 de octubre de 2012

Mono 3.0

Estaba peleándome a altas horas con Jenkins, Subversion, Maven, Sonar, Java, C# y la madre que los parió cuando mi agregador RSS me informa que Miguel Icaza anuncia Mono 3.0. Estoy alucinando. Este hombre es un crac. Deseando que saquen ya la distribución para OS X que, entre otras cosas, esperan poder incluir F# 3.0.

De mayor quiero ser como este tío.

jueves, 30 de agosto de 2012

Downton Abbey, la mierda del Java y me cago en la madre que parió el CVE-2012-1723-CT [Expl]

Apenas tuve tiempo de leer la advertencia del Avast cuando una ventana ocupó toda la pantalla y, en la cabecera, veía una captura de mí mismo leyendo atónito. El virus o troyano es una variante del Ukash o Virus de la policía. El texto venía a decir, más o menos, que la Policía Nacional me había bloqueado el ordenador porque alguien estaba usando mi ordenador de forma remota para acceder a sitios de descarga con contenido protegido por derechos de autor, tal y tal, y que, por no haberlo yo protegerlo adecuadamente, era solidariamente responsable. Que para evitar un proceso judicial que podría suponer pagar un muchillón de euros, debía abonar inmediatamente una multa de 100 € para que me devolviesen el control. Todo ello, repito, mientras la cámara web me grababa leyendo eso mismo. Tardé en reaccionar (a saber dónde andarán esas imágenes ahora; última vez que me siento en calzoncillos delante de la pantalla), pero la reacción fue intentar saltar al administrador de tareas. Nada. Había perdido el control de mi equipo. Reinicio en modo seguro y dejo horas y horas el Avast, del que compré licencia hace unos meses, para descubrir que hay algunos archivos infectados con CVE-2012-1723-CT [Expl].


Investigando un poco descubro que hace un par de días saltó la alarma de un fallo de seguridad importante en el Java 7. (También aquí, en castellano). Tengo Java en mi equipo porque en los proyectos que trabajo ahora usamos productos desarrollados en esta mierda de plataforma que estoy empezando a detestar lentamente (y mira que me pasé años anhelando trabajar en «proyectos pesados» con la misma). Qué ganas tengo de que vuelvan a asignarme un buen proyecto .NET.

El avispado malpensado inmediatamente supondrá que el motivo de haber sido infectado es que andaba navegando por páginas porno. Pues no, mire usté. Andaba buscando torrents de la segunda temporada de Downton Abbey en alta definición y acabé en las páginas que no debía. Doy por hecho que ha sido eso, aunque puede llevar latente un par de días (hace un par de días andaba buscando Los Vengadores y visité páginas muy similares), por lo que ahora tendré que cambiar la tarjeta de crédito -compré un pasaje esta mañana con ella- y las contraseñas de los chopocientos sitios en los que estoy dado de alta. Eso sin contar que tengo que reinstalar completamente el Windows en el ordenador del trabajo. Vaya fin de semana me espera… Suerte que esto ha pasado con el Windows, el ordenador del trabajo, y que tengo máquina virtual en mi Mac. Tiraré con ella mientras.


No se dejen ir e inhabiliten completamente Java en sus equipos y, en especial, en sus navegadores. Pero ya. De hecho desinstálenlo y convenzan a sus jefes de que es mejor cambiar todos los desarrollos hechos en esta tecnología infecta y apostar por cosas más estables y que no tengan a Oracle detrás.

En realidad creo que le he cogido manía a Java por Oracle.

viernes, 20 de julio de 2012

Blogolimia iteroconcurrente: Sudokus e Inyección de Dependencias

A veces me vuelvo realmente loco intentando recordar dónde vi lo que vi y de dónde saqué la idea que saqué. Sospecho padecer el Trastorno de déficit de atención. Sin acabar de estar muy convencido de la existencia del hermano pequeño, díscolo e inestable que es el apartado de las pepinadas, y que da cabida a toda suerte de miserias, he querido darle algo más de entelequia, intención de continuidad, y apuntar por aquí, para consulta futura, para sostén de mi memoria, y por simple pedorreta intelectuoloide, lo que vaya llamando mi atención. También es cierto que con algo tengo que rellenar, y de paso justificar, intentarlo al menos, la existencia de este blog [1] cutre salchichero pseudoexistencialista que me he montado por aquí. Y no se me ha ocurrido mejor forma que repasar el historial de mi navegador y elegir aquellos enlaces en los que dediqué más tiempo de lectura y atención y que, en muchas ocasiones, ha supuesto abandonar lo que tenía en mente para fijar la atención en otra cosa. De ser un personaje de ficción, sería la pez amiga de Nemo, memoria de tres segundos sobrentendida.

A lo largo de la semana son muchas las páginas, lugares, rincones y, en general, vertederos de toda índole, que visito. No en vano, y dado que tengo una existencia más bien solitaria en mi apartado rincón de Parla —el ermitaño, o mejor el anacoreta, del sur de Madrid acabarán llamándome—, paso mucho tiempo delante de una pantalla retroiluminada como mejor compañía (portátil/ordenador de trabajo, iPhone, iPad…). Estoy conectado veinticuatro horas al día, siete días a la semana, trescientos sesenta y cinco días al año. Éste trescientos sesenta y seis.

Al tajo, sin perder dedos en el camino. Sirva todo este esfuerzo como recordatorio y como muestra de por dónde tuercen mis desviaciones. ¿Alcanzaré aún nivel mayor de cutrez existencial?

Esta semana, con la cuarta parte del horario de verano consumido, lo han protagonizado, principalmente, el Sudoku y frameworks de Inyección de Dependencias para .NET. Entre cabezada va, cabezada viene, en el tren retomo la búsqueda de una métrica para calcular la dificultad de un Sudoku, tropezando con un PDF que tiene buena pinta y de título Sudoku: Bagging a Dificulty Metric & Building Up Puzzles. Lo apunto para leerlo durante el fin de semana, Batman mediante [2]. Hace meses hice un programa para resolver sudokus usando una mezcla entre Exact Cover (¿cobertura exacta?) y Backtracking. No obstante me quedé con las ganas de hacer un generador y calcular empíricamente una medida de dificultad. Al parecer es harto jodido, ya que se basa en heurísticas y no existe una medida solvente de lo que se busca. Al menos que yo sepa. Desistí. Retomando el tema acabé en el PDF mencionado. En la búsqueda también tropecé con otro PDF que apunto para lectura más tardía: A Pencil-and-Paper Algorithm for Solving Sudoku Puzzles. Lo mejor (o lo peor, según se mire) fue que, rebotando aquí y allá, guiado por mi TDA, llegué a Notices of the American Mathematical Society y pude descargarme el último ejemplar de forma íntegra en PDF. ¡Que me da un jamacuco! ¡ARGHHHH! ¿A qué tanto chute matemático? Pues porque con el horario de verano —¡tardes libres!— retomé la idea de programar un juego para smartphones y se me ocurrió, antes de seguir con Profanation versión deluxe-chachi-guay-new-age meterme con algo más sencillo para familiarizarme con Frameworks y chuminadas varias, que desde el año pasado han cambiado algo [3]. Para ser «sencillo» aún queda bastante curro, pero esta es la pinta que va presentando (de momento desarrollo con Visual Studio y XNA).


Tiene mérito insistir tanto con XNA cuando la propia Microsoft parece no apostar por él para el desarrollo de juegos para la interfaz nativa Metro de su próximo Winwows Phone 8. Básicamente proponen dos alternativas: C++ con DirectX y HTML5 con JavaScript. La tercera, Silverlight, ni mencionarla. Todo, y todos, apunta, apuntan a, que la quinta será la última versión. Y mira que la gente de MonoGame está haciendo un trabajo estupendo para propagar el framework XNA a diferentes plataformas. ¡Si hasta Sony ha elegido una variante de MonoDevelop para su entorno de desarrollo de juegos para la PSP Vita (A look around the PlayStation Mobile tools and SDK)! Sea como fuere, en breve desempolvaré [4] los libros de C++ que tengo.

Esta semana toca rehacer el código de un servicio que alguien malparió hace una década. Casi. De mediados del año 2003 está fechado ese proyecto. Malparió el código —y la arquitectura relacionada—, porque el servicio tiene su sentido de ser. Incluso la solución planteada, de forma global, no es mala, pero es que hay cada aberración pestilente en cómo está implementada que tira para atrás. Hablo de un servicio Windows, de esos de los de antes. El programador original, protegido por el anonimato que dan años de olvido —y de rotación de personal— dejó algunas joyas y una década de datos defectuosos. Aunque con incidencia y repercusión tan diminuta que apenas ha merecido atención hasta ahora. Lo curioso es que es un servicio de importancia vital para la plataforma en la que se engendró, pero como únicamente afecta en unos marcos espaciotemporales tan bien definidos, no se ha querido tocar hasta la fecha. Por aquello del «peor el remedio que la enfermedad», supongo. Obstinado como estoy en inculcar ideas tales como Integración Continua, estoy por reprogramarlo. Cada vez que me pongo con una cosa como esta acabo implementando mi propia versión de la Inyección de Dependencias en su forma manual [5]. Pero ya va siendo hora de dejar las cosas a los expertos de verdad, así que me puse a buscar Frameworks para la inyección de dependencias o Dependency Inyection Containers, como los vienen llamando, esos mismos expertos, para .NET. ¡La polla! ¡Hay un montón! Finalmente hice poda y me quedé con cuatro candidatos: Castle Windsor, Spring.NET, Unity y StructureMap. No porque el resto sean peores. Simplemente porque no tengo tiempo de evaluarlos uno a uno y tenía que decantarme por alguno en poco tiempo. Inicialmente quería elegir Sprint.NET porque también estoy metido en un proyecto Java y era una forma natural de enganchar, pero andar con archivos XML de configuración y sus namespaces y sus estructuras particulares poco documentadas, es algo que me supera y quería hacerlo directamente desde código. Al menos para ponerlo rápidamente en marcha. Por lo poco que pude ver, StructureMap parece el mejor para eso, definir en código, sin perder de vista la futurible configuración externa en XML. Seguro que me equivoco, pero la decisión ya está tomada. Los cambios tengo que hacerlos en tiempo récord, suponiendo siempre que no desista en rehacerlo y opte por parchear hasta que lo retome el siguiente programador, y aún tengo que pensar en cómo voy a solucionar algunos problemas para incorporar test unitarios (¿por qué la gente programa las cosas de forma tan acoplada?). Siempre habrá tiempo de cambiar/mejorar dentro de otra década. Para entonces supongo que la programación funcional será lo más y alguien vendrá, dirá que lo que yo hice apesta, y que hay que hacerlo todo con funciones y en «petabito», el nuevo lenguaje de moda masmejó para eso y todo lo que necesites.

Por último, y sinceramente sin venir a cuento por nada en particular, recordé haber visto hacía tiempo una especie de nube de palabras. En particular fue tras el debate que mantuvieron los dos candidatos a las últimas elecciones. Creo que fue El País —o cualquiera de tirada gratuita que pasa por mis manos casi cualquier día— donde aparecieron sendas nubes con los términos más destacables de las propuestas de cada uno de los dos mentirosos sinceros y preocupados políticos. Apunté indagar sobre el asunto y, sin venir a cuento, mi cerebro sufrió una interrupción mientras me estrujaba la amígdala averiguando cómo enganchar diferentes perfiles de validación a un mismo proyecto Sonar, herramienta muy cojonuda para la validación estática de la calidad del código y con la que ando liado estos días en uno de los proyectos, y recordé que estaria bien dedicar un rato a ver qué podía averiguar. No hice mucho, pero encontré un servicio que produce unos realmente bonitos y altamente configurables: Wordle. Para muestra un botón. Aquí va la nube con el texto de la entrada de hoy:


Hay que pulir un poco, pero el servicio tiene muchas opciones para la presentación. Algún día haré la nube para todo lo publicado hasta la fecha. Algún día.


[1] Que decepción más grande me he llevado al descubrir que la Academia de la Lengua acogía la palabra bárbara blog como parte de nuestro patrimonio lingüístico. Si es que todo se acaba pegando. Lo malo, claro.
[2] Me va a resultar muy complicado no ir al estreno de la tercera y última película de Nolan sobre tan oscuro personaje.
[3] ¿Pero es que no recuerdan aquel magnífico Recocido de Profanation sobre cama afrutada de XNA y con relleno de MonoGame (o XNATouch) y ese espectacular recopilatorio que supuso El blues de los momentos perdidos?
[4] Quien dice «desempolvar» podría decir también «descargar». Hasta que desaparezca completamente, todavía quedan sitios como wowebook.com donde los más viles y rastreros pueden hacerse con libros técnicos sin pagar. De todas formas yo siempre pago. Al menos por los que merecen la pena. Es una absurda cuestión de principios. Pero antes de saber si merece la pena, no está de más echarle una lectura rápida obteniéndolo de forma poco digna.
[5] Algún día me gustaría continuar el artículo Diseño reincidente (I) - IntroMix 2010, filosofía zen, las articulaciones y el bambú. En esencia de lo que iba era de contar cómo empecé a usar esas técnicas (parecidas al menos) en 2002 de forma intuitiva (mi descubrimiento de IoC/DI es bastante reciente) y cómo, desde entonces, siempre acabo haciendo las cosas muy parecidas. Está claro que si funciona, ¿por qué cambiarlo? Y a mí me funciona.

viernes, 1 de junio de 2012

Hasta los superhéroes se «empujan la caquita»

Me imagino al Valera trastocado leyendo la noticia: «A Linterna Verde le van los cipotes» (aquí). Esto es «Educación para la Ciudadanía » por la vía bestia y del hardcore. A ver cómo se las ingenian los wertianos para impedir que estos comics alcancen al cándido pube, sumido en la inocencia que a su edad le corresponde, y evitar que se lo adoctrine, se le tiente e invite a participar de los amarenamientos antinátura de esos sodomitas desviados y perversos que son los maricas y maricones. ¿Veremos tiendas de comics quemadas por fanáticos ultraderechistas? Esto se pone interesante, sí señor.

A ver cuándo DC se une a la nueva moda de agradar a los colectivos gay y sacan del armario a Bruce Wayne, que siempre hubo habladurías de ese rollito Batman-Robin que se traían. Eso sí, que lo hagan después de ver la esperadísima conclusión de la trilogía de Nolan sobre el caballero de Gotham. El único acercamiento del celuloide digno de mención a este personaje. Reconozco que ya no ando en edad de que me cambien estos esquemas así de un día para otro X-D

jueves, 19 de abril de 2012

Casualidades de un cuarentón que jugó al Spectrum

Muchas son las veces que he dicho que me hubiese gustado programar algún juego. Envidiaba, con esa envidia sana, pero de verdad que sana, a todos aquellos que, con pocos años más que yo, incluso algunos con menos, dejaron su impronta en la historia de los videojuegos. Está claro que casi idolatraba a Víctor Ruíz por su Abu Simbel Profanation, que siempre quise portar a otros ordenadores (y que utilicé para un prototipo sencillo con MonoTouch y MonoGame, o XNATouch).

Hoy estaba en cliente. En realidad siempre estoy en cliente, ya que desde que estoy en Madrid aún no he pisado la oficina de la empresa que me paga, pero hoy estaba en cliente en nombre de mi cliente. Trabajando codo con codo con uno de los socios de la empresa para la que trabajo, no la del cliente, sino la que me paga, y no sé muy bien cómo salió el tema, pero el director del área de desarrollo del cliente y mi jefe se pusieron a hablar de máquinas viejas y de programación de videojuegos. Pues resulta que los dos hicieron «sus pinitos» en aquellos tiempos en que la historia de la informática de ocio se escribía con entusiasmo de cuarto oscuro sobre opcodes de procesadores de 8 bits amenizados con bandas sonoras de baudios y cargas desde cinta de cassette. El uno había publicado varios juegos, que no quería decir por la vergüenza que traen a los maduros los actos de juventud, pero que gracias a San Google del Gigabyte Bendito encontré dos: Los pájaros de Bangkok y Ke Rulen los Petas, dos aventuras conversacionales. El otro un algo más modesto Zampabolas.

Estaba encantado escuchándolos recordar viejos tiempos.

Lástima que nunca tuve el coraje suficiente, ni la tenacidad oportuna, para ponerme a ello. La excusa, y la justificación real, es que siempre me faltó grafista y alguien para el sonido. Una pena. Pero me ha entrado el gusanillo de hacer algo. Está claro que el Abu Simbel no puede ser, ya que el propio Víctor Ruiz, con su FX Interactive, ha sacado una versión para iPhone y te cobran por absolutamente todo, incluso las vidas infinitas.


Está mal que yo lo diga, pero mi versión, esa que dudo que llegue a terminar nunca, tiene bastante mejor pinta. De hecho la jugabilidad de la oficial deja mucho que desear. Si no lo crees, pásate por la página que hice para presentarlo en sociedad.

Derrape cerebral intenso

¿Te ha pasado escuchar alguna vez un sonido intenso sin haberse llegado a producir realmente? No hablo de escuchar voces, en plan paranoico, sino de percibir un ruido, generalmente intenso, y no haber indicios cerca de nada que lo haya generado. A mí a veces me pasa. Me despierto de madrugada sobresaltado creyendo que el timbre de la puerta ha sonado. Y me quedo escuchando, con el corazón rebotando contra los pulmones a toda máquina, y no suena nada fuera. Rara vez ha sucedido sin haber estado dormido. Hasta el otro día. Hacía tiempo con una cerveza, un pincho de tortilla y lectura técnica, esperando a que mi amigo David saliese del trabajo para ir al estreno de Battleship. Al lado hablaban tres, más bien gritaban. Dos mujeres y un hombre. Todos comerciales, seguro, por el poco sustrato técnico que demostraban y por la cantidad de anglicismos, barbarismos y burradas con las que se llenaban la boca y hacían grandes planes de negocio. En realidad no prestaba demasiada atención porque son discursos rayados y redichos mil veces, cambiando un nombre aquí, poniendo otra tecnología allá. Hasta que la más vieja de las mujeres, con la voz también más estridente, regaló al pequeño bar/restaurante, y me arriesgaría a afirmar que a la Humanidad en mayúsculas y las próximas generaciones, con una de las frases más célebres que habré escuchado en los últimos tiempos: «Platform as a Service es la web dos punto cero». Y ya está. Y tan pancha que se quedó la señora.

Estoy casi seguro de haber escuchado un intenso, estridente, ensordecedor y brutal derrape en el interior de mi cráneo. Había terminado el pincho, el resto infinitesimal de cerveza descansaba en la mesa y el iPad estaba apoyado. En caso contrario creo que me hubiese atragantado y muerto en el acto. O hubiese perdido fuerza muscular y estrellado el iPad contra el suelo. Creo que sufrí un reset de la cola de prefetch y olvidé, del shock, los últimos cinco o diez minutos de mi existencia. O quedé inconsciente ese tiempo.

Brutal.

Por cierto, no entiendo la manía de la gente de forzar el acento cuando pasan a usar expresiones en inglés. Ese «platfoom asa serviis», dicho como si fuese nativa bilingüe de toda la vida, quedó ridículo.

Por cierto, por cierto, la de Battleship se deja ver. Y más si pagas el euro extra por las butacas deluxe y sales con un masaje relajante recibido por el precio. Con cada cañonazo y explosión que salía en la película —y son una jartá de ellos—, ganaba sentido aquella célebre frase que leí hace tanto tiempo y que empezaba con «¡Mi culo vibró...!» Agujetas tenía al día siguiente.

martes, 21 de febrero de 2012

Recuerdos de antes de la caída de Megaupload

Ay, qué gratos recuerdos los de no hace tanto. Aunque la verdad que parece que hiciera ya un siglo. Aún empezábamos la segunda década del que se imaginaba prodigioso siglo XXI. Ninguno de los que crecimos leyendo Ciencia Ficción, de la generación que vivió la normalización de la televisión en las sobremesas y las cenas, dudaba ni un instante que allá por el año 2012 cada uno tendría un cohete aparcado en la ventana y que tendríamos dispositivos bajo la piel que nos comunicaría con cualquier persona en cualquier sitio sin requerir de andar girando una rueda con números. Todo se controlaría con la mente. Finalmente no fue así, pero lo compensaba el poder acceder a multitud de contenido en formato digital que, aunque feo, era completamente legal. ¡Ay, dónde quedaron aquellos derechos de copia privada y poder pasarle a los amigos copias de tu disco duro! Eso fue antes de los disturbios de Valencia, donde el PP, que luego se convirtió en el partido Defensores de la Germanoespaña Una y Grande (DGEUG) y, como última medida de su mandato, abolió las elecciones democráticas e institucionalizó la práctica de aporreo a la ciudadanía únicamente para mantenerla ágil y en forma. Entre tanto, y cuyo signo de mayor relevancia fue la caída de Megaupload, se prohibió el uso de Internet de forma libre, copiando el éxito del modelo chino. El DEUG obligó a que todos los ordenadores que se vendiesen viniesen con un chip de control de uso de Internet. Ya nada sería anónimo, y el acceso a Webs insidiosas o de contenido protegido eran duramente castigadas. Como hicieran la Unión Soviética en el siglo XX con Trotski, en Germanoespaña se prohibieron los escritos de Ignacio Escolar y otros autores de pensamiento rojiprogre. Cualquiera que fuese sorprendido accediendo a sitios de esta calaña o propagando su discurso, sería duramente castigado. La cosa fue empeorando. Si levantabas la cabeza para mirar las nubes que se formaban, y bajo la excusa de ocupar indebidamente la acera, cortando el tráfico, varios policías sin identificación visible te abrían la cabeza a porrazos. Luego te llevaban al hospital y confiscaban tu historia clínica para que te despidiesen en el trabajo. Si te despedían del trabajo, el Ministerio de Trabajo y Empresarios exigía una multa que tus herederos debían soportar. El miedo siguió creciendo. Y, cuando ya nadie se atrevió a rechistar, se restableció la práctica del tiro en la nuca y el entierro rápido en las cunetas. Por eso de continuar con Las Buenas Prácticas de Nuestra Memoria Histórica. Y las corridas de toros. Todo ello simplemente se había aletargado cuarenta años. Como un virus latente, un mal herpes, se reactivó cuando se presentaron las condiciones adecuadas, las justas y necesarias para cualquier patógeno oportunista.

Antes de todo eso yo disfrutaba descargando series usando vagos.es, libros técnicos desde wowebook.me y literatura de epubgratis.me o papyrefb2.net. Realmente inocuo, por más que inventasen informes falsos y se rasgasen las vestiduras. Curiosamente la musica, las aplicaciones para el ordenador y las películas las compraba originales siempre. Y muchos libros. Pero el ejercicio de libertad que suponía descargar esas cosas, no se ha vuelto a vivir. Y las próximas generaciones siquiera sabrán lo que era poder prestar un libro. Únicamente me queda el recuerdo.

Qué tiempos. De todo aquello ya no queda nada. Ninguno de esos sitios existe. Y, si existen aún, El Gran Proxy-Hermano los esconde de cualquier búsqueda. Para los que quedamos dentro, no existe igualmente. Todo ha sido sustituido por el miedo. Y, sin embargo, el Ministerio de Educación para la Ciudadanía Libre, repite hasta la saciedad que ahora somos más felices y que Germanoespaña va bien.

…

Callen, callen, que estoy practicando para lo que se nos viene encima.

domingo, 19 de febrero de 2012

Vaya de bichos

A los de Manning les chiflan los trajes regionales, y los hay muy curiosos; y a los de O'Reilly les van los animalitos, y los hay muy curiosos, aunque parece que se les está yendo un poco la mano, o se están quedando sin bichos algo «más estéticos». Casi… De casi, nada. Da repelús enfrentarse a un libro con dos arañas tan grandes en su portada. Suerte que no profeso mucho afecto a los productos de Oracle.

martes, 14 de febrero de 2012

Ni de la policía me fío...

… al menos en el ordenador del trabajo. Y es que ayer me llegó un mensaje de una tal joanna paredes con el siguiente texto: «te envio Factura, Finiquito, Certificado de Origen». Escueto e impreciso, dado que es una cuenta de hotmail, el correo no lleva ningún dato de empresa ni nada por el estilo y tampoco es respuesta a un correo que yo le enviase previamente. Eso sí, adjunta tres archivos JPG donde se puede leer información relativa a un vehículo de la marca Volkswagen, modelo FOX TRENDLINE 1.6. Además, me llega un correo de esa misma persona indicándome que hubo un fallo en el envío a otra dirección, la misma que tengo actualmente pero sin el punto separando el nombre y el apellido.

A todas luces pinta como un timo o un intento de estafa, así que quise ponerme en contacto con la policía para dejar constancia a través de su página web de mis sospechas. Y me tropiezo con esto:


Si es que ni de la policía te puedes fiar, oye tú. Eso sí, el problema parece radicar en mi equipo de trabajo, que no reconoce como válida a la entidad certificadora. Esperaré a llegar al piso para interponer la correcta denuncia. Mientras, no se fíen nunca de un correo electrónico ofreciendo este tipo de cosas.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Definición (chistosa) de bucle

Mira que no suelo abrir casi ningún correo que me llega de mi padre, en general. Desde que se soltó la melena, figurativamente hablando dado que mi calvicie no la heredé de mi madre, con esto de la informática, me satura de forma periódica e inmisericorde. Pero hoy he pinchado por no hacerle el feo (yo me siento mal ignorando a mi progenitor, aunque él ignore que le ignoro) y me ha resultado lo suficientemente gracioso como para copiarlo aquí.

Me estoy haciendo débil, lo reconozco. No se volverá a repetir. Espero.

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Para quien no conoce el concepto de bucle, es un término que crearon los informáticos para definir un enredo de los tantos que se han creado y para lo cual no tienen una explicación sencilla para aclarar el problema. Haciendo poco esfuerzo trataré de explicar en pocas palabras este famoso término. Se dice que un programa de informática "entró en un bucle" como cuando ocurre la siguiente situación:


El DIRECTOR llama a su secretaria y le dice:

- Vanesa: Tengo un seminario en Argentina por una semana y quiero que me acompañe para que conozca a mis socios. Haga los preparativos del viaje...

La secretaria llama al marido:
- Oye Juan, Voy a viajar al extranjero con el director por una semana. Tendrás que quedarte solo esa semana, querido.

El marido llama a la amante:
- Leonor, mi tesoro: La bruja va a viajar al extranjero durante una semana, vamos a pasarnos esa semana juntos, mi reina...

La amante llama al niño a quien le da clases particulares:
- Manuelito: Tengo mucho trabajo la próxima semana... No tienes que venir a dar clase...

El niño llama a su abuelo:
- Oye abuelo: La próxima semana no tengo clases, mi profesora estará ocupada. Así que por fin... ¡Vamos a poder pasar la semana juntos!

El abuelo (que es el DIRECTOR en esta historia) llama a la secretaria:
- Vanesa, venga rápido: Suspenda el viaje, voy a pasar la próxima semana con mi nieto que hace un año no veo, por lo que no vamos a participar en el Seminario. Cancele el viaje y el hotel.

La secretaria llama al marido:
- Juan: El payaso del director cambió de idea y acaba de cancelar el viaje, se fastidió el ir a Argentina.

El marido llama a la amante:
- Amorcito, disculpa: No podremos pasar la próxima semana juntos, el viaje de la tetona de mi mujer fue cancelado.

La amante llama al niño de las clases particulares:
- Manuelito: Mira, cambié de planes; esta semana te voy a dar clases como siempre.

El niño llama al abuelo:
- Abuelo: la pesada de mi profesora me dijo que esta semana sí tengo clases normales, discúlpame, no voy a poder hacerte compañía.

El abuelo llama a la secretaria:
- Vanesa: Mi nieto me acaba de decir que no va a poder estar conmigo esta semana porque tiene clases. Así que continúe con los preparativos del viaje al seminario...

¿¿¿Te quedó claro lo que es un bucle...???

lunes, 16 de enero de 2012

Directorios no, gracias

Ultimamente he recibido un par de «ofertas» a participar en una idea vieja, pero que vuelve a circular —o que no ha dejado de hacerlo nunca—. Hablo de los directorios de bitácoras. A mi mujer también le han llegado ofertas similares. Imagino que agrupar y categorizar las distintas bitácoras o blogs que hay en el universo puede tener importancia para alguien. Sin embargo, teniendo Google, a día de hoy no se me ocurre una utilidad concreta, salvo aquella de permitir meter publicidad en el sitio y sacar perras a costa de ello. Tal vez sea o muy tonto o muy mal pensado; o las dos cosas. Por esta visión del asunto tan personal que tengo, el que te lleguen ofertas por correo puede ser pesado, pero que te lo dejen como comentarios resulta realmente molesto. He borrado las dos que había y borraré en el futuro cualquier oferta similar que hagan por este medio. Así que…

Por favor, abstenerse de dejar comentarios ofreciendo el intercambio de enlaces. Más aún si lo que ofrecen es un directorio.

Esta bitácora no deja de ser un rincón personal, un registro inconexo, o un suplemento de mi memoria, de mi propio viaje por la existencia. Ni yo mismo tengo claro por qué continúo con ella, ya que consume tiempo, o directamente no puedo atenderla por otras causas, y que cada nueva entrada supone un verdadero parto. Tal vez por la ilusión de trascender a mi propio ser; o por dejar constancia de aquello que forma parte de mi vida y por lo que tengo un especial interés, como legado de dudosa utilidad para las próximas generaciones. Puede, incluso, porque soy un poco exhibicionista. O para dar satisfacción a un deseo de escribir que nunca supe bien como reconducir, permitiéndome de vez en cuando ensayar la escritura y ejercitar la organización de ideas. Sea como fuere, no hay en ella nada que, desde mi punto de vista, merezca especial atención por parte de nadie. La media de visitas es de unas veinte o treinta diarias. Muchas de ellas, creo, por accidente y porque los buscadores la posicionan en puesto elevados. Y es algo que tampoco me importa demasiado, pues en realidad escribo para mí mismo y para los pocos conocidos, amigos y familiares, a los que yo mismo les he indicado la forma de encontrarla. Y así habrá de seguir.

domingo, 15 de enero de 2012

Sherlock T2

Ya está disponible para descargar, en los fondos mafiosos de las inmundicias sociales (o sea, vagos y maleantes), el primer capítulo de la segunda temporada de Sherlock, modernización del famoso personaje de Conan Doyle, y que, con una primera temporada de 3 capítulo de 90 minutos cada uno, me enganchó.



Los iré descargando (los de la segunda, claro) y ya los veré en mi tele de 55" en mi próxima vista al hogar verdadero, que esta serie se lo merece. Mientras iré poniéndome al día con otras. O me dedicaré a trabajar, que es para lo que me vine a Madrid. Ya veré.

Qué ganas tenía de que llegase, leñe.