viernes, 24 de octubre de 2008

Tardes de sofá: John Doe, tal vez sí, tal vez no

La serie de televisión John Doe cayó en mis manos hace bastante tiempo (¿un par de años, tal vez?) y me enganchó desde el primer capítulo. Hoy te invito a que te plantees seriamente, de cara a un fin de semana más, a olvidarte de pasar la mopa por tu casa y dedicarte al hedonismo más puro y absoluto. Tus arterias te odiarán un poco más por cargar con tanta obstrucción por grasas saturadas.

Con unos años ya de antigüedad, y una única temporada producida y emitida, como todas las series, tiene altibajos más o menos pronunciados, ofreciendo capítulos interesantísimos junto con algunos que preferirías olvidar haber visto.

Con un personaje que lo sabe todo de todo (al menos lo cognoscible), pero que de fumar tanta maría ha dejado de ver las cosas en colores y ha olvidado hasta las juergas con los colegas en el bar, la serie discurre entre el existencialismo patatero y la investigación de casos de homicidio, mayoritariamente, sin demasiada conexión aparente entre ellos. Todo ello dibujando de fondo conspiraciones y contra-conspiraciones de perversos grupos de interés (seguramente patrocinados por banqueros) que no terminas de entender muy bien para qué están y que te podrían hacer pensar que es mejor dedicar tu tiempo a otra cosa. Pero la combinación consigue su finalidad: entretener. Que es de lo que se trata siempre. ¿O no?

En cuanto a los actores, pues como siempre. Los hay que consiguen hacer creíble sus papeles y otros que te hacen llorar, como cuando pelas cebolla, de lo malos que son. Estos últimos suelen morir en cualquier momento de la serie. Preferiblemente enterrados vivos. Lástima que sea una ficción, que se merecen eso y más por ser tan malos.

Una lástima que no llegasen a cerrar la historia y se cancelase después de emitir la primera temporada. En Internet podrás encontrar, sin embargo, la explicación para los superpoderes del daltónico héroe protagonista. Otra cosa es que quieras creértelo.

En fin, que si te van las historias policiacas, en este caso aderezadas con un enterao de los cojones, y con una trama de fondo tipo expedediente X existencialista ('¿de dónde venimos?', '¿a dónde vamos?', '¿por qué no puedo dejar de ver porno?', '¿por qué envidias al amigo por la novia tan buena que tiene?', y cosas semejantes), y le das un poco de cancha a los momentos 'culebrón' que nos meten en todas las series, entonces ésta será una serie que te hará pasar un buen rato. Al menos conseguirás olvidarte de lo mal que lo vas a pasar cuando no puedas pagar la hipoteca.

jueves, 23 de octubre de 2008

El odio también genera belleza

La rivalidad llevada al extremo.

Un documental que sí deberías ver: 'Secretos del universo', por Stephen Hawking

Si hace dos semanas recomendaba todo un clásico de la divulgación científica como es la serie 'Cosmos', hoy toca recomendarte otra que te hará, una vez más, mejor ser humano (entiendo que ya has adquirido la condición de humano porque me habrás hecho caso y la habrás visto). Se trata de la magistral y estupenda serie documental de casi seis horas de duración que protagonizó Stephen Hawking y que lleva el nombre de 'Los secretos del universo' o comunmente conocida como 'El universo de/según Stephen Hawking'. ¿Cómo no?

La serie documental es de las que, si eres una persona de bien y se interesa por estas cosas, sabrá disfrutar y querrá repetir en un futuro no demasiado lejano. Siempre se aprenden cosas nuevas. Te lo digo yo y te debería bastar. Lo que sí que no va a suceder es que se te pegue algo -al menos algo bueno- del genio Hawking por el simple hecho de verlo. Tal vez podemos encargar una silla de ruedas similiar a ver qué tal te sienta, pero me parece que lo tu 'limitación' es intelectual y no motriz.

Recalco lo que comentaba al principio del párrafo anterior: 'si eres una persona de bien'. Estoy absolutamente convencido que solo las verdaderas personas de bien, las que llevan el cambio a mejor en sus mentes, se interesan por estas cosas. El resto no es más que una masa poseída y controlada por el gen egoísta y que no dejará una huella profunda en el devenir del Tiempo. Eres y serás carne de gusano. Asúmelo.

El trabajo de Hawking debería ser, junto con el de Sagan, de obligado estudio en las escuelas y promovido por los padres. Propondría que a aquellos padres que no obligasen a sus hijos a ver la serie documental sean apaleados en plaza la plaza mayor para escarnio público.

Sobre el documental, que ya tiene más de una década, poco puedo decir que no vayas a descubrir tú solito viéndolo. Si es que el nombre ya no te es suficiente para hacerte una idea, claro. Te aviso: No busques extraterrestres, que esto va de cosas más interesantes. Si lo que te van son los 'hombrecitos verdes' espera a los próximos carnavales o dedícate a Íker Jiménez.

Como tengo la absoluta certeza que no vas a hacer el menor esfuerzo económico para comprate la serie (y conste que yo soy uno de los afortunados poseedores), y más interesado en que aprendas cosas importantes sobre el universo que te rodea antes que defender a las mafi... a los grupos que protegen los derechos de autor y atacan, con su dudoso deseo nada lucrativo, a las verdaderas mafias que promueven el intercambio lícito y verdaderamente sin ánimo de lucro usando las redes P2P, te paso tres enlaces que puso un chaval de generoso corazón para que te tragues las seis horas en tres partes (y a poder sin respirar): parte 1, parte 2 y parte 3. Ahí te quedas. Si sobrevives al esfuerzo intelectual hablamos.

martes, 21 de octubre de 2008

No consigo concentrarme

Llevo unos cuantos días que me resulta imposible concentrarme en el trabajo. Creo que sufro de transtorno por déficit de atención y que he tardado demasiado tiempo en darme cuenta...

Tesoros perdidos reencontrados (XIV): Algunos diseños

Al poco de llegar el primer PC a casa, por el año 90, mi padre, deseoso de incorporar las nuevas tecnologías a su repertorio técnico, me obligó a conseguirle, contra viento y marea, e incluso jugándome el plato de lentejas si no lo traía pronto, un programa del que le habían hablado maravillas y que se llamaba -y llama- Corel Draw. Al final se llevó un pequeño chasco, porque aunque lo usaba con frecuencia, no era la herramienta que esperaba. El eterno problema de la gestión de expectativas. De las películas que nos montamos nosotros mismos, claro. La gestión de clientes es otra cosa.

Al final, el que le acabó cogiendo el gusto al Corel Draw fui yo. Aunque no le alcanzo la suela del zapato a mi padre en cuanto a capacidad pictórica y artística, siempre me ha llamado mucho la atención el diseño gráfico. Me gusta y, de no haber sido siempre tan dejado y abandonado (mi madre sugiere el término 'ganso' para decir lo mismo), le hubiese dedicado más tiempo a intentar aprender más sobre la materia. No le he dedicado mucho tiempo al asunto, pero sí que me gustaba 'hacer mis pinitos' con el programa de diseño. Al menos lo básico.

Sin tener puñetera idea de tipografías, de gamas cromáticas y Pantone, de equilibrios en composición, ni de las mil polladas elitistas que manejas los diseñadores de renombre, sí aprendí lo justo y necesario para resolver mis cosas con cierto toque artístico, si se le puede llamar de alguna forma a lo que me salía. Así no era extraño que me montase cada mes una hoja con el calendario para ir apuntando las cosas que tenía que entregar (y que no entregaba, claro).





O que de vez en cuando le echase una mano a un conocido preparándole un pequeño cartel en el que publicitar su actuación...




Incluso que hiciese algún diseño para papelería corporativa de una empresa. En particular el siguiente diseño es el que hice, a mediados del 98, cuando, aún trabajando como autónomo, estuve a punto de montar mi segunda 'gran' empresa con un compañero. Tan ambiciosos éramos que ya lo llamábamos 'grupo' desde el principio. En realidad no éramos más que dos muertos de hambre con pretensiones empresariales que seguíamos dependiendo de nuestros progenitores para tener el dinero suficiente con el que coger la guagua.



Hice otros diseños, la mayoría bastante malos (valga para confirmarlo la muestra que dejo), pero el tiempo y el descuido hacen que encontrarlos y recuperarlos resulte en una práctica cercana a la ciencia ficción. Tal vez cuando siga removiendo los cientos de megas que recopilé la última vez que estuve buscando entre los cd's viejos, vaya apareciendo algún otro dibujo que merezca la pena presentar.

Por cierto, como hace tanto tiempo de esto, las fuentes de texto que empleé originalmente ya no están disponibles en el nuevo ordenador, así que se han sustituido automáticamente por las que el programa consideró mejores candidatas. La verdad es que tampoco importa mucho.

lunes, 20 de octubre de 2008