viernes, 20 de febrero de 2009

Marchando una de onanismo egolopático absurdo

La semana pasada, hace dos entradas por añadir algo más de información inútil, contaba, aprovechado uno de mis tesoros perdidos, que suelo usar casi a diario, por no decir todos los días, el Corel Draw, en su versión reducida que vino con el ordenador. Junto con su hermano, Corel Photo Paint, también en su versión reducida, el Corel Draw es una de las herramientas que han conseguido su lugar privilegiado en mi Quick Launch Bar. Y no son muchas, dicho sea de paso.

El párrafo anterior viene, además de porque me sale de donde también me salen los mocos, a raíz de que nos mudamos al Parque Tecnológico de Tafira y, desde Madrid, me pidieron que les remitiese un plano de cómo llegar a las nuevas oficinas. Recursos Humanos usa el plano cuando convoca a los candidatos que peor se orientan, lo que no deja de ser una estupenda idea (algo de peloteo por si me leen las chicas de erreerrehachehache no viene mal).

Mi visión práctica de la existencia de las marsopas pelágicas, que no tiene nada que ver con el tema en cuestión, pero permite que incremente a gusto la entropía del Universo con observaciones (más) absurdas (de las que hago habitualmente), me hizo acudir al Google Maps y mandarles algo como esto:


Lo sé. Un tanto cutre y confuso. Así que me pidieron, si tenía dotes para el dibujo, algo más esquemático y no tan confuso. Algo como lo que ellos tienen para la oficina de Madrid. Si era capaz, que si no, se apañaban con el mapa de Google. ¿Capaz? Sin pensarlo dos veces (otras dos, o sea cuatro, quiero decir), abrí el Corel y me puse a esquematizar nuestra ubicación en el Planeta Tierra y, de paso, demostrarles algo de mi mojo con esto del diseño, que no conocen cómo me las gasto.

En un ratito tenía preparado el plano de acceso, y algo más:



He omitido el logo de la empresa, que queda muy bien con ese diseño, por cierto, y he dejado un recuadro feo como muñón. Todo sea por no publicar sin autorización nada de la compañía que tiene a bien enriquecerme cada mes (algo que yo les agradezco empobreciéndome, más de lo que ellos me ingresan, entre dos nóminas consecutivsa). Mirándolo bien cualquiera de las empresas ubicadas en el Parque Científico y Tecnológico de Tafira puede usar el diseño.

Reconozco que no es una gran cosa, ni que es comparable con los diseños que hace mucha de la peña que usa mejor la aplicación. Hay cosas cojonudas en ese sitio. Pero estoy tan orgulloso de mi diseño que esta noche voy a dormir a pierna suelta y con una sonrisa de lado a lado. Y es que si lo comparamos con el que usan de ordinario en Madrid, que de hecho no está nada mal, esto es una jodida obra de arte.

Por cierto, y para rematar la faena, la foto que aparece en el documento también es de mi cosecha.

Polivalente II - Parque Científico y Tecnológico de Tafira

¿Qué más se puede pedir? Poco me queda para ser el hombre perfecto. ¡Las mujeres deberían estar haciendo cola en mi puerta!

jueves, 12 de febrero de 2009

'¡Tráguese ese sapo!'

Confieso que uno de mis mayores defectos es la postergación. Retrasar las cosas porque, simplemente, no me apetece hacerlas. Principalmente las que no entran en el grupo de cosas que me guste hacer, que son muchas y variadas. Es un mal que limita mi potencial capacidad de crecimiento. Que también es mucha.

De cara a combatir activamente este defecto, hace un tiempo me propuse dedicar esfuerzo a conseguir aprender buenas técnicas para evitar la postergación. Y si bien es cierto que reconozco tener muchos defectos, siendo la postergación el que más me incordia, no menos lo es que me encanta auto formarme (y no hablo de ir al gimnasio). Soy muy bueno aprendiendo cosas de forma autónoma. Me considero buen autodidacta, vamos. Y me gusta. Por eso tengo tantos y tantos libros, esperando el momento de ser leídos.

Enfocado a conseguir mecánicas para mejorar la productividad, me hice con el libro '¡Tráguese ese sapo!', de Brian Tracy. Es un libro pequeño, escrito con lenguaje ligero, de apenas ciento y poco páginas y con un precio menor a 10 €. Lo que cuesta un whisky -malo- con coca-cola en más de un bebedero de moda.

No deja de ser un libro que te cuenta lo que ya sabes (o deberías saber), pero que no está de más leer para recordártelo, y tenerlo siempre cerca para, en esas muchas ocasiones en las que sintiéndote débil de espíritu, poder espantár al diablo de la postergación cuando te tiente susurrándote al oído un 'déjalo para otro momento, disfruta de tu ombligo otro ratito'. Veintiun mandamientos, los capítulos, cuyos títulos serán tus mantras, que deberás llevar siempre contigo. Recomendable.

Eso sí. No es un libro que te enseñe una técnica concreta para organizarte mejor. Únicamente te da pistas de lo que deberías hacer y, en algunos casos, de cómo podrías enfocarlo. Para los que busquen una guía de usuario, estilo para dummies, de cómo hacérselo consigo mismo, entonces no es el mejor libro que podrán adquirir sobre la materia. Hay otros que te ayudarán más en tu búsqueda, pequeño saltamontes.

Nada más terminar de leerlo lo he prestado, para que otros puedan disfrutar también de su lectura. Craso error. Algo me dice que no volveré a verlo. En fin. Sacrificaré un futuro güisqui y volveré a comprarlo. Lo mismo deberías hacer tú: Comprarlo. Aunque si lo tuyo es el alcohol y no estás dispuesto a postergar tus hábitos perniciosos, postergando con ello otros más salubres pero también más aburridos, siempre puedes consultar buena parte del texto aquí. En una lectura rápida parece que encontrarás lo mejor del libro. Supongo. El enlace me lo tropecé buscando alguna referencia en Google sobre el autor. No sé cuánto tiempo estará disponible. Aprovéchalo.

martes, 10 de febrero de 2009

Tesoros perdidos reencontrados (XVII): Logotipos y papelería bajo petición

El Corel Draw es una aplicación que me encanta. Yo no soy diseñador ni pretendo serlo. También sé que no le sacaré nunca todo el partido (no soy diseñador, repito), pero la uso casi a diario en los intercambios de correos en el trabajo. Compramos unos equipos Fujitsu Siemens y, de regalo, venía una versión reducida del Corel Draw. Suficiente para lo que uso y necesito. Aunque a veces echo de menos las transparencias, recozco. También vino el Photo Paint redux.

Soy consciente que una imagen, bien planteada, vale más que mil palabras. Así que es común que use el Corel para añadir líneas, curvas, textos, colores a capturas de ventanas de alguna aplicación o para realizar algún pequeño diagrama explicando alguna cosa. Imágenes que acompañan multitud de los correos de discusión en los que participo. Estoy tan acostumbrado que tardo muy poco en componer lo que quiero mostrar. Yo lo veo como una ventaja competitiva. Por desgracia, hay una cláusula en mi contrato que me prohibe, so pena de engrosar las ya gordas colas del paro, mostrar aquí nada que haga bajo los fluorescentes de la compañía.

Sin embargo, el último párrafo habla del presente, y esta serie trata de mis "tesoros perdidos". O sea, cosas de hace (no necesariamente) mucho tiempo y que había dado por perdidos.

Cuando empecé a aficionarme a usar el Corel para hacer pequeñas cosillas, familiares y amigos empezaron a encargarme algunos diseños de páginas para sus proyectos de empresa. Por el 97 (finales del siglo pasado), hice algunos diseños de papelería. No muchos, porque como no tengo mucha capacidad creativa, estaban todos cortados por el mismo patrón. Para no cobrar por ello tampoco se me podía exigir más, creo yo. Y hacer siempre lo mismo cansa.




Contra todo pronóstico esos diseños se usaron. Al menos el segundo, que fue para un familiar. El primero se lo propuse a un compañero en su proyecto de empresa. Empresa que al final creo que no llegó nunca a montar.

También participé en el diseño del logo, al menos del primer logo, de la empresa que fundamos unos compañeros de universidad. Nos pareció guay el "NA" con el cubo imposible, a lo Escher, a la izquierda y encargamos dos mil quinientos folios de 90 gr que nos costaron, sin contar las tropecientas mil tarjetas de visita que nos imprimimos cada uno con nuestro nombre, una pasta obscena porque eran super recargados y había que poner no-sé-cuántos-mil colores. A ver si encuentro alguno y lo paso por el escaner. Para la posteridad.


"NA" porque la empresa, una sociedad cooperativa, se llamó Nexo Atlántico. Nombre tan o más absurdo que el logo. Más para una empresa dedicada a la programación. Cosas de la ilusión de la juventud, que nubla la razón.

Además de hacer algunos logos y diseños de papelería, también perdía el tiempo haciéndome formularios de diferente tipo. Hice alguno para clientes y muchos para mí. Aún hago alguno de vez en cuando. El que pongo a continuación es uno que me preparé para apuntar los datos del proceso de revelado cuando estaba haciendo el curso de revelado en blanco y negro.



Aunque he dicho al principio que no soy diseñador, y tampoco quiero serlo, no he dicho toda la verdad. No quiero ser diseñador. Estoy convencido que no tengo talento creativo para ello. Mi talento señala otras rutas; sólo tengo que descubrirlas. Pero sí es verdad que siempre he querido saber más sobre diseño y, en particular, profundizar en el uso del Corel Draw, aplicación que tantas horas de diversión me proporcionó.

Por cierto, con InkScape también he hecho unas cuantas buenas presentaciones de ideas. Para aquellos que usen Linux o Mac, es una alternativa -gratuita- que no deberían despreciar. Yo lo usé mucho tiempo cuando no tenía la versión chiquitita del Corel. Y no descarto acabar usándolo nuevamente.

martes, 6 de enero de 2009

Víspera de reyes

Desde hace unos días ya tenía todo, o casi todo, comprado para la noche de reyes. No me gusta dejar las cosas para el final, pero al final siempre se queda algo. Poca cosa. Aunque en mi familia la tradición "poco" se queda siempre en "mucho". No podemos evitarlo. Todo nos parece "poco" y acabamos regalando "mucho". Lo llevamos grabado a fuego en nuestros cerebros y crecimos con ello. Simplemente nos encanta. Y el día de reyes disfrutamos más con la sorpresa que producen los regalos propios de lo que nos sorprenden los regalos ajenos.

Como decía, salvo por un par de detalles y encargos que me hicieron de última hora, hoy ha sido un día muy tranquilo para mí. Madrugué para ir a sacar unas fotos con sulaco a las dunas de Maspalomas. Hacía tiempo, muchísimo, que no hacía una salida con el objeto único y exclusivo de ir a tomar fotografías. Las últimas veces fueron con un ex compañero de trabajo, hace ya un par de años. Al salir del trabajo. Pero madrugar para cazar imágenes, hace muchísimo más. ¿Diez? ¿Doce años, tal vez? Tengo que repetirlo más.

La idea era aprovechar las primeras luces del amanecer y las sombras que produce en las dunas para buscar efectos interesantes y buenas instantáneas. Estoy tan anquilosado que me ha costado ponerme a hacer fotos algo más interesantes que el vulgar 'apunta y dispara'. También llevé el trípode para intentar mi primer HDR. Hasta la fecha había ignorado esta técnica de posprocesado. A ver si consigo un programa free para Mac y que no se me salgan los sesos por las orejas intentando dar con la combinación de parámetros.

En las dunas de Maspalomas

Almorcé en casa de mi abuela y paseé un rato por Mesa y López. Resolví rápido los encargos y antes de que cortasen definitivamente las calles para la cabalgata, me subí a la guagua y volví a mi casa abstraído escuchando música en mi amado iPod de 30 Gb que hoy cumple dos años de fiel servicio. Todos los años me digo que iré a sacar fotos a la cabalgata y todos los años encuentro alguna excusa para no hacerlo. En realidad detesto las multitudes de niños gritones. Así que tampoco me cuesta encontrar excusa para no cargar con mi equipo fotográfico cada año y meterme entre la gente.

En casa he terminado de ver los capítulos emitidos hasta la fecha de la cuarta temporada de Galáctica. Tengo curiosidad por saber cómo acaba. Habrá que esperar.

Pero para lo que ya no queda apenas mucho que esperar es para la tanda de entrega y recogida de regalos. Me encanta este día y me lo voy a pasar pipa abriendo y viendo abrir los regalos.

En fin. Una víspera del día de reyes muy placentera que he disfrutado especialmente. Acabamos de empezar el año, pero está resultando un buen comienzo. Esperemos que siga así. Además, hasta el jueves no me reincorporo al trabajo, así que el miércoles podré disfrutar de mis 'juguetes' como el resto de los niños buenos.

Buenos reyes. Para todos.

jueves, 1 de enero de 2009

Votos para el 2009

Ayer estuve tentado de escribir la típica historia resumiendo y contando cómo había sido mi 2008. Lo que todo bloguero 'de pro' haría, vamos. Sin embargo, como yo no soy un bloguero de ese tipo, y dudo que de cualquier otro, preferí dejarme vencer por la vagancia y me dediqué a cosas -de esas que diría mi madre- más 'productivas'. En el fondo tampoco es que tenga gran cosa que contar. Ha sido un año más. Uno de los treinta y seis que ya llevo a cuestas. Momentos buenos, momentos malos, momentos regulares, gente que viene, gente que se va, gente que reencuentras, gente que ya no volverá, trabajo, más trabajo, menos trabajo, cosas que preferiría no haber hecho o dicho, cosas que repetiría hacer o decir en mil reencarnaciones, pareja, casa, amigos, familia, tristeza, alegría, estrés, tranquilidad, experiencias novedosas, experiencias repetidas, etc., etc., etc.

Así que, en lugar de ponerme a mirar hacia atrás, decidí enfocar el año mirando hacia delante, y el día de hoy ha sido un buen día. Casi un reflejo de lo que espero que sea, en general, el año que se avecina. Creo que mi primer día del año ha sido bueno, muy bueno. Lo empecé tras las campanadas, masticando las pipas y los restos de piel de las 'uvas de la suerte', como hizo la mayor parte del reino. En nuestro caso, el de mi mujer y mío, con el pijama puesto y tras cenar un bocadillo de pechuga con tomate. Quisimos una celebración tranquila y la tuvimos. En casa y sin demasiadas complicaciones, sin demasiado que recoger después. Ha sido distinto y ambos creemos que este formato de celebración será el primero de muchas noches similares. Hay otros trescientos sesenta y cuatro días para cenar de forma 'especial'.

Tras las uvas y un poco de zapping, pronto nos fuimos a la cama a descansar.

Levantado temprano, sobre las seis, me puse a revisar las fotografías del fin de semana que fuimos al Loro Parque en 2006, que las había subido a la cuenta de Flickr hacía muchísimo y aún no las había revisado, para publicar -o hacer públicas- las que no estuvieran demasiado mal. Aún quedan unas doscientas por revisar. Uno de mis votos para este año que empieza es ponerme al día con las fotografías que tengo sin procesar (diría que más de un año, creo que casi dos). A veces creo que fue un error lanzarme al uso exclusivo del formato RAW. El segundo propósito es declarar mi intención de adentrarme y adquirir maestria en las oscuras artes de la edición digital, que tendrá que ser con GIMP, porque no me voy a gastar ni un duro en Photoshop, por cierto.

Mi mujer seguía durmiendo y quise acurrucarme a su lado otro rato, cansado de revisar tanta imagen de delfines, orcas, focas y simios. Hasta la fecha una de las mejores cosas que me han sucedido es casarme con ella. A finales de 2009 hará once años que estamos juntos. Me gusta sentir su calor cuando duerme y escucharla respirar tranquila. Es de esas pequeñas cosas sencillas que no se echan de menos hasta que faltan. Ese es otro de mis votos para el 2009, seguir disfrutando de su compañía un año más. Para lo bueno y para lo malo.

Nos levantamos tarde y nos fuimos con mi hermana y mi cuñado a pasear por Las Canteras. A visitar el belén de arena de este año y a disfrutar del Sol en nuestros cuerpos. Otro voto: disfrutar más de amigos y familiares, quedar más con ellos y retomar amistades viejas, siempre que sea posible.

Mientras esperábamos para coger la guagua, me encontré que un vecino del barrio había querido dar un paso más allá en la ornamentación de fachadas por estas fechas y había colgado un paño con la representación del nacimiento de Jesús. Un toque diferente a tanto Papá Noel colgado de tantas fachadas. Algo que ya aburre. No pude resistirlo y saqué, con este motivo, la primera foto del 2009 tomada con mi maltratada D200. Otro voto: cuidar mejor el equipo que tengo.

Estraña ornamentación por Navidad

Preferimos ir en guagua porque de esa forma íbamos más relajados y no tendríamos que sufrir la búsqueda de aparcamiento en la calle, o la usura de los propietarios de los aparcamientos privados. Pero iba pensando en que ya iba siendo hora de sacarme el carné. Otro voto para este año. Que sí, que sí, que va en serio. Éste año será el definitivo. Lo creo firmemente.

El día estaba espléndido. Treinta grados marcaban algunos de los paneles horarios y termómetros que hay en el paseo de la playa. Otros simplemente veinticuatro. Da gusto empezar un día uno de enero viendo gente en la playa tomando el Sol.

Playa de Las Canteras el primer día del año 2009

Paseamos por el belén de arena tropezando con mucha gente a la que pareció no afectarle la resaca de anoche. Es de admirar el trabajo que hacen cada año con la arena. Aunque no soy muy amante de las representaciones cristianas, o de las alegorías al nacimiento de dios, reconozco que el trabajo realizado con la arena este año es digno de mención y disfrute visual.

Belén de arena en Las Canteras

Tras recorrernos el paseo de la playa de extremo a extremo y buscar un buen restaurante de carne donde almorzar, acabamos dándonos un homenaje en El Churrasco de la calle Olof Palme. Restaurante de aspecto lujoso especializado en carnes de supuesto origen argentino. A gloria me supo el primer almuerzo del año, acompañado con una botella de exquisito Protos. Disfrutar de ese vino me recordó un tiempo en que quería aprender a distinguirlos y conocerlos mejor. ¿Otro posible voto para este año? Este no lo creo. El que sí que quiero cumplir es el de aprender a cocinar bien. Y no esos platos típicos que preparo cuando me pongo a ello. No me importaría ser capaz de preparar algunos de los exquisitos platos que se ofrecen en ese restaurante.

Disfrutando el puntito borracho que da beber un buen vino con una opípara comida, me permití el lujo de la siesta. Tras volver a casa, claro.

Al levantarme pasé un rato en el salón con mi mujer, viendo la tele y pensando en lo que me gustan los juegos de mesa. Y en la cantidad de tiempo que hace que no echo una buena partida a un buen juego de mesa. O hago un puzzle. En casa de mi madre creo que queda alguno de los que llegué a tener. Tendré que pasar a mirar un día de estos. Ahí tengo otro voto para este año. Solo queda encontrar gente a la que le gusten los juegos de mesa y hueco (una mesa grande) para hacer puzzles de no menos de 2000 piezas. Pero lo solucionaré. Tengo doce meses por delante para eso.

Con ganas de leer algo me dediqué a adelantar unas páginas en otra de las desventuras de Rincewind en 'Rechicero'. Y tras algo de narrativa, me pasé a la lectura más técnica. No sin antes pasear por mi fuente en el ciberespacio de libros en formato PDF y CHM. ¿No la conocías? Ahí va mi regalo para este año. Se hace más agradable revisar la cantidad de libros que hay instalando (y configurando) algún plug-in de bloqueo para tu navegador favorito. Como el Adblock Plus, sin el que no podría vivir.

Reconozco que me puede el coleccionar libros técnicos, principalmente. Hacerlo en formato electrónico es reciente, pero ya empecé desde hace mucho tiempo. Cuando aún estaba en el instituto. Recuerdo comprar una caja de libros que iban a desechar de una biblioteca por poco más de mil pesetas (6 €). Había libros de todo tipo y muy viejos. Unos cuarenta. La mayoría eran libros técnicos de una editorial mexicana editados a finales de los sesenta y principios de los setenta. Algunos no los llegué abrir en la vida. Como los dos tomos de 'Medicina y medidas físicas', que debe seguir en algunas de las estanterías de casa de mi madre. En formato electrónico tengo varios DVD's llenos de libros. Simplemente no lo puedo evitar. Cuando doy con una fuente de este tipo de material la seco, llevándome todo lo que puedo.

No sé si tiene que ver con mi constante deseo de aprender y mi curiosidad por leer cosas de diferentes materias, pero reflexionando recientemente sobre ello creo que este año retomaré estudios de 'algo'. Aún no tengo decidido el qué. Lo que sí tengo claro es que lo de Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales es un rollo. Estuvo curioso y no obtuve mala nota al final del curso en línea, tras hacer los exámenes obligatorios (un 92%), pero no creo que me presente al examen presencial en marzo para obtener el título. Simplemente no me veo trabajando en eso. Ahí va otro propósito: estudiar algo nuevo.

Después de descargar otra veintena de libros de diversas materias, que solo ojearé y poco más, me he dedicado un rato a retocar las fotografías tomadas hoy. Hay miles de meses atrás pendientes de semejante deferencia por mi parte, pero hoy quería acompañar la entrada de la bitácora con las tomadas en el primer día de 2009. Así que me he descargado la versión de prueba de Lightroom y he estado jugueteando un rato con él. No termina de convencerme. Sigo prefiriendo el Capture NX y sus control points, pero ya caducó el período de prueba hace tiempo (uno de los motivos por los que no he publicado nada en Flickr desde hace tiempo). Dicen que el Aperture también ofrece control fino sobre puntos concretos. Tendré que (com)probarlo. Cuando caduque el período de prueba del Lightroom, supongo.

Belén de arena en Las Canteras

Son casi las doce de la noche del primer día de 2009 y tan pronto le de al botón de publicar la entrada me iré a la cama a leer. Mi mujer se acostó hace un rato ya. No se encontraba muy bien. A ella no le ha sentado tan bien como a mí la entrada de año, parece, y voy a acompañarla. Y a disfrutar de la lectura en la cama, otra de mis pasiones.

En resumen, ha sido un buen día. Como fueron muchos de los días de 2008, y como lo serán muchos de 2009. Tal vez el prólogo de un buen año, dirían algunos. Pero solo un tonto creería que las cosas estan predestinadas. Así que ya veremos cómo se van escribiendo los días venideros.

Lo sucedido hoy me ha permitido adelantar algunas de las cosas que me gustaría hacer en los próximos meses. A modo de votos o propósitos. Pero es solo el principio. Durante los próximos trescientos sesenta y cuatro días de este año cambiaré mil veces de ideas y de proyectos personales, algunas intenciones serán abandonadas y algunas retomadas. Otras aparecerán, sin más. Aunque lo único cierto es que espero que el resultante de este año que empezó hoy sea tan bueno o mejor que el de 2008. Pero el tiempo dirá.

Feliz Año 2009. A todos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Comienza la Navidad

Es obvio que la mayoría de los blogs y de los blogófilos de esto que se llama la web dos punto cero ya habrán comentado -o estarán a punto de comentar- algo sobre la Navidad. Y yo no voy a ser diferente. Así que aquí va el que, seguramente, no será el primero relacionado con el asunto (bueno, el anterior también tuvo algo de ello).

Como todo en esta vida, cada uno establece cuándo comienza su Navidad. En mi caso no es cuando encienden las luces de la ciudad, que reconozco que este año parecen haberse demorado en ello. Tampoco cuando voy a tomar una copa de anís a primera hora de la mañana del 24, a casa de mi abuela, como manda la tradición familiar. En mi caso la Navidad comienza, o entra en mi casa, cuando empiezan a aparecer los elementos ornamentales o accesorios de estas fechas. Y, este año, ha comenzado con la llegada de la postal que me envió sulaco desde Holanda.


Al llegar a casa, hace dos noches, me la encontré bien dispuesta delante de mi amado iMac. Cosas de mi mujer, que se sorprendió de que yo fuera uno de los destinatarios.

La foto no le hace justicia. El resultado me ha sorprendido gratamente y es bastante mejor de lo que se aprecia en la imagen. Ha quedado muy bien y le agradezco el gesto.

Por otro lado, la Navidad no es nada si no hay productos típicos con los que celebrarla, así que la empresa en la que trabajo, en la que cada vez me encuentro más a gusto, tras año y medio ya en ella, y que parece dispuesta a ir contra corriente de la 'moda' que siguen el resto de empresas, nos ha obsequiado con un lote de productos nada despreciable.




Cierto que cada vez traen menos turrones y polvorones y sí más botellas y cosas que poco o nada tienen que ver con las fechas navideñas. ¿Pero qué quieren que les diga? A caballo regalado...

El fin de semana haremos el árbol y, espero, terminaremos las compras de reyes. El primer año que no tendré que tropezar con hordas de orcos sedientos por ablandar el plástico de sus tarjetas de crédito.

¡Ah! ¡Y tengo un iPhone! El de 16 Gb. Y no, no he pagado ni un duro. Pero eso es otra historia que ya contaré en otro momento.

Creo que este año la Navidad va a ser cojonuda. Tranquila, como a mí me gusta. Ya veremos cómo se va desarrollando.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Rompiendo el silencio, para un desahogo

Lo bueno de tener tu propia bitácora es que no tienes que dar explicaciones a nadie de cuándo escribes y cuándo dejas de hacerlo. En todo caso las darías de lo que escribes. Y eso, si quieres.

Dado el nivel de trabajo que he tenido durante las últimas semanas, no tenía intención de escribir, si volvía a hacerlo, hasta enero o así, pero lo cierto es que hoy he terminado un poco hasta los cojones de topar con una funcionaria, que debía tener un mal día, porque se lució conmigo, la muy...

Nos mudamos. Otra vez. Motivo que me ha tenido 'distraido' y ocupado. Y causa parcial de que no escriba. Organizar una mudanza no es sencillo. Más cuando dependes de un punto a punto de ONO y te vas a un edificio regentado o administrado por un organismo público, que para cualquier cosa tienes que echar una instancia a padre dios bendito y todo poderoso.

Por esas particularidades que tiene la zona portuaria, cada vez que quieres sacar mercancía de ella debes solicitar permiso por escrito a la autoridad competente, que en este caso es la aduana. Da igual si es tuya o si es para vender a los chinos, solicitud de permiso que te pego. Mucha gente no lo hace, claro, y luego les cascan una multa. Si les pillan. Es el juego de la ruleta rusa portuaria. Como en nuestro caso nos vamos para -supuestamente- no volver, he querido hacerlo completamente legal y, tras redactar la declaración jurada y buscar las facturas de todo nuestro mobiliario y equipos informáticos me he acercado a tramitar el permiso. Tal como me habían dicho dos días antes, fuera del horario de atención, debía llevar un pequeño documento explicando lo que iba a sacar, acercarme a registro y "hasta luego Lucas". Cosa de un par de minutos, me dijo el cachondo que me respondió por la tarde.

Con ese talente y esa intención, me he dado un salto hace un rato al edificio de Aduanas. Nada más acercarme al mostrador de registro de entrada, la tipa me miró de arriba a abajo (bueno, a medio pecho, porque soy bajito y el mostrador me queda a un poco más arriba del ombligo). Se quitó los auriculares que la tenían sumida en su más absoluta y miserable condición de ser, estar y padecer, y me dijo un "¿si?" cortante y seco, entre pregunta y exclamación, que bien podría haber sido un "¿a qué has venido a joderme mi partida al solitario, hijo de puta?" por el tono empleado. "Buenas, venía para solicitar permiso para una mudanza del mobiliario de...". No me dejó terminar. "¡Esto no es aquí!". "¿Cómo?". Sin darme palabra con la que explicar mis sanas intenciones, la señora creía que quería mandar a Madrid mis muebles. ¿A cuento de qué sacó esa conclusión, si ni siquiera había dicho nada de Madrid? Al final tuvo que recogerme el escrito y darle registro de entrada, aunque eso fue una hora después. Después de tenerme de un lado a otro, esperando a un fulano que me vació el poco seso que me queda y tener que volver a la oficina para imprimir una nueva versión de la solicitud con dos chorradas estúpidas que aportar. Y es que así es la burocracia, compañero. Lo 'gracioso' es que la tipa, cuando procedió a recogerme el escrito, seguía erre que erre convencida de que me dedicaba a exportar o importar mercancía, así que terminó con un "cada vez que vayas a sacar algo del muelle tienes que venir a que te emitamos un permiso". ¿Cómo que cada vez? Yo salgo una vez y no vuelvo. ¿Tanto le costaba entenderlo?

A todo esto, y claro que es imposible transmitir de forma escrita los tonos y los gestos, intentó hacerme sentir como un miserable gusano que tuviese que agradecerle a ella, madre diosa que ha parido el universo entero y cagado sus constelaciones, el simple hecho de que ese adefesio de mujer, más arrugada que una pasa fosilizada, interrumpiese su sesión de música y juegos solitarios, para dedicarme unos miserables momentos de su valiosísima existencia. Menos mal que a todas estas lo que me interesa es salir del muelle y paso de ese monstruo o engendro. Así que la mejor estrategia era olvidarse de ella y de sus entrañas. Mi máxima es que el tiempo coloca a cada uno en su sitio, y estoy convencido que este animal burocrático ya encontró el lugar donde tendrá que verse envejecer miserablemente (aún más) sin que nadie le haga ni puto caso, odiada y menospreciada a partes iguales por sus compañeros funcionarios.

Todo ello no evita, por cierto, que el viernes tenga que ir a recoger el permiso mencionado.

En fin, que como sugiere el amigo sulaco, este tipo de entradas siempre hay que acompañarlas de una imagen, aquí va la de ésta, que por cierto no tiene nada que ver con el tema en cuestión:

Vista desde el hotel del Paseo de la Castellana (diciembre 2008)

Tomada con el cutre móvil de empresa, que casi siempre llevo encima, desde la ventana del hotel. El día siguiente a la cena de Navidad de la empresa; o sea el pasado sábado día 13. En Madrid. A un grado bajo cero, decían que amanecimos. Me encanta pasear por las ciudades y Madrid tiene zonas que me fascinan. En particular la Gran Vía. Y da igual el frío que haga o hiciera. Me dediqué a pasear por allí y, eso sí, aproveché para sumergirme a hora temprana en la tremebunda cantidad de libros que hay en la 'Casa del Libro' de Gran Vía.

En fin, que vuelvo a mi reposo bloguero hasta que encuentre ánimo, ganas y tiempo de seguir con él. Así que, hasta nuevo aviso, les dejo con el regusto del vómito anti-funcionario. Buen día a todos y todas.