martes, 6 de enero de 2009

Víspera de reyes

Desde hace unos días ya tenía todo, o casi todo, comprado para la noche de reyes. No me gusta dejar las cosas para el final, pero al final siempre se queda algo. Poca cosa. Aunque en mi familia la tradición "poco" se queda siempre en "mucho". No podemos evitarlo. Todo nos parece "poco" y acabamos regalando "mucho". Lo llevamos grabado a fuego en nuestros cerebros y crecimos con ello. Simplemente nos encanta. Y el día de reyes disfrutamos más con la sorpresa que producen los regalos propios de lo que nos sorprenden los regalos ajenos.

Como decía, salvo por un par de detalles y encargos que me hicieron de última hora, hoy ha sido un día muy tranquilo para mí. Madrugué para ir a sacar unas fotos con sulaco a las dunas de Maspalomas. Hacía tiempo, muchísimo, que no hacía una salida con el objeto único y exclusivo de ir a tomar fotografías. Las últimas veces fueron con un ex compañero de trabajo, hace ya un par de años. Al salir del trabajo. Pero madrugar para cazar imágenes, hace muchísimo más. ¿Diez? ¿Doce años, tal vez? Tengo que repetirlo más.

La idea era aprovechar las primeras luces del amanecer y las sombras que produce en las dunas para buscar efectos interesantes y buenas instantáneas. Estoy tan anquilosado que me ha costado ponerme a hacer fotos algo más interesantes que el vulgar 'apunta y dispara'. También llevé el trípode para intentar mi primer HDR. Hasta la fecha había ignorado esta técnica de posprocesado. A ver si consigo un programa free para Mac y que no se me salgan los sesos por las orejas intentando dar con la combinación de parámetros.

En las dunas de Maspalomas

Almorcé en casa de mi abuela y paseé un rato por Mesa y López. Resolví rápido los encargos y antes de que cortasen definitivamente las calles para la cabalgata, me subí a la guagua y volví a mi casa abstraído escuchando música en mi amado iPod de 30 Gb que hoy cumple dos años de fiel servicio. Todos los años me digo que iré a sacar fotos a la cabalgata y todos los años encuentro alguna excusa para no hacerlo. En realidad detesto las multitudes de niños gritones. Así que tampoco me cuesta encontrar excusa para no cargar con mi equipo fotográfico cada año y meterme entre la gente.

En casa he terminado de ver los capítulos emitidos hasta la fecha de la cuarta temporada de Galáctica. Tengo curiosidad por saber cómo acaba. Habrá que esperar.

Pero para lo que ya no queda apenas mucho que esperar es para la tanda de entrega y recogida de regalos. Me encanta este día y me lo voy a pasar pipa abriendo y viendo abrir los regalos.

En fin. Una víspera del día de reyes muy placentera que he disfrutado especialmente. Acabamos de empezar el año, pero está resultando un buen comienzo. Esperemos que siga así. Además, hasta el jueves no me reincorporo al trabajo, así que el miércoles podré disfrutar de mis 'juguetes' como el resto de los niños buenos.

Buenos reyes. Para todos.

jueves, 1 de enero de 2009

Votos para el 2009

Ayer estuve tentado de escribir la típica historia resumiendo y contando cómo había sido mi 2008. Lo que todo bloguero 'de pro' haría, vamos. Sin embargo, como yo no soy un bloguero de ese tipo, y dudo que de cualquier otro, preferí dejarme vencer por la vagancia y me dediqué a cosas -de esas que diría mi madre- más 'productivas'. En el fondo tampoco es que tenga gran cosa que contar. Ha sido un año más. Uno de los treinta y seis que ya llevo a cuestas. Momentos buenos, momentos malos, momentos regulares, gente que viene, gente que se va, gente que reencuentras, gente que ya no volverá, trabajo, más trabajo, menos trabajo, cosas que preferiría no haber hecho o dicho, cosas que repetiría hacer o decir en mil reencarnaciones, pareja, casa, amigos, familia, tristeza, alegría, estrés, tranquilidad, experiencias novedosas, experiencias repetidas, etc., etc., etc.

Así que, en lugar de ponerme a mirar hacia atrás, decidí enfocar el año mirando hacia delante, y el día de hoy ha sido un buen día. Casi un reflejo de lo que espero que sea, en general, el año que se avecina. Creo que mi primer día del año ha sido bueno, muy bueno. Lo empecé tras las campanadas, masticando las pipas y los restos de piel de las 'uvas de la suerte', como hizo la mayor parte del reino. En nuestro caso, el de mi mujer y mío, con el pijama puesto y tras cenar un bocadillo de pechuga con tomate. Quisimos una celebración tranquila y la tuvimos. En casa y sin demasiadas complicaciones, sin demasiado que recoger después. Ha sido distinto y ambos creemos que este formato de celebración será el primero de muchas noches similares. Hay otros trescientos sesenta y cuatro días para cenar de forma 'especial'.

Tras las uvas y un poco de zapping, pronto nos fuimos a la cama a descansar.

Levantado temprano, sobre las seis, me puse a revisar las fotografías del fin de semana que fuimos al Loro Parque en 2006, que las había subido a la cuenta de Flickr hacía muchísimo y aún no las había revisado, para publicar -o hacer públicas- las que no estuvieran demasiado mal. Aún quedan unas doscientas por revisar. Uno de mis votos para este año que empieza es ponerme al día con las fotografías que tengo sin procesar (diría que más de un año, creo que casi dos). A veces creo que fue un error lanzarme al uso exclusivo del formato RAW. El segundo propósito es declarar mi intención de adentrarme y adquirir maestria en las oscuras artes de la edición digital, que tendrá que ser con GIMP, porque no me voy a gastar ni un duro en Photoshop, por cierto.

Mi mujer seguía durmiendo y quise acurrucarme a su lado otro rato, cansado de revisar tanta imagen de delfines, orcas, focas y simios. Hasta la fecha una de las mejores cosas que me han sucedido es casarme con ella. A finales de 2009 hará once años que estamos juntos. Me gusta sentir su calor cuando duerme y escucharla respirar tranquila. Es de esas pequeñas cosas sencillas que no se echan de menos hasta que faltan. Ese es otro de mis votos para el 2009, seguir disfrutando de su compañía un año más. Para lo bueno y para lo malo.

Nos levantamos tarde y nos fuimos con mi hermana y mi cuñado a pasear por Las Canteras. A visitar el belén de arena de este año y a disfrutar del Sol en nuestros cuerpos. Otro voto: disfrutar más de amigos y familiares, quedar más con ellos y retomar amistades viejas, siempre que sea posible.

Mientras esperábamos para coger la guagua, me encontré que un vecino del barrio había querido dar un paso más allá en la ornamentación de fachadas por estas fechas y había colgado un paño con la representación del nacimiento de Jesús. Un toque diferente a tanto Papá Noel colgado de tantas fachadas. Algo que ya aburre. No pude resistirlo y saqué, con este motivo, la primera foto del 2009 tomada con mi maltratada D200. Otro voto: cuidar mejor el equipo que tengo.

Estraña ornamentación por Navidad

Preferimos ir en guagua porque de esa forma íbamos más relajados y no tendríamos que sufrir la búsqueda de aparcamiento en la calle, o la usura de los propietarios de los aparcamientos privados. Pero iba pensando en que ya iba siendo hora de sacarme el carné. Otro voto para este año. Que sí, que sí, que va en serio. Éste año será el definitivo. Lo creo firmemente.

El día estaba espléndido. Treinta grados marcaban algunos de los paneles horarios y termómetros que hay en el paseo de la playa. Otros simplemente veinticuatro. Da gusto empezar un día uno de enero viendo gente en la playa tomando el Sol.

Playa de Las Canteras el primer día del año 2009

Paseamos por el belén de arena tropezando con mucha gente a la que pareció no afectarle la resaca de anoche. Es de admirar el trabajo que hacen cada año con la arena. Aunque no soy muy amante de las representaciones cristianas, o de las alegorías al nacimiento de dios, reconozco que el trabajo realizado con la arena este año es digno de mención y disfrute visual.

Belén de arena en Las Canteras

Tras recorrernos el paseo de la playa de extremo a extremo y buscar un buen restaurante de carne donde almorzar, acabamos dándonos un homenaje en El Churrasco de la calle Olof Palme. Restaurante de aspecto lujoso especializado en carnes de supuesto origen argentino. A gloria me supo el primer almuerzo del año, acompañado con una botella de exquisito Protos. Disfrutar de ese vino me recordó un tiempo en que quería aprender a distinguirlos y conocerlos mejor. ¿Otro posible voto para este año? Este no lo creo. El que sí que quiero cumplir es el de aprender a cocinar bien. Y no esos platos típicos que preparo cuando me pongo a ello. No me importaría ser capaz de preparar algunos de los exquisitos platos que se ofrecen en ese restaurante.

Disfrutando el puntito borracho que da beber un buen vino con una opípara comida, me permití el lujo de la siesta. Tras volver a casa, claro.

Al levantarme pasé un rato en el salón con mi mujer, viendo la tele y pensando en lo que me gustan los juegos de mesa. Y en la cantidad de tiempo que hace que no echo una buena partida a un buen juego de mesa. O hago un puzzle. En casa de mi madre creo que queda alguno de los que llegué a tener. Tendré que pasar a mirar un día de estos. Ahí tengo otro voto para este año. Solo queda encontrar gente a la que le gusten los juegos de mesa y hueco (una mesa grande) para hacer puzzles de no menos de 2000 piezas. Pero lo solucionaré. Tengo doce meses por delante para eso.

Con ganas de leer algo me dediqué a adelantar unas páginas en otra de las desventuras de Rincewind en 'Rechicero'. Y tras algo de narrativa, me pasé a la lectura más técnica. No sin antes pasear por mi fuente en el ciberespacio de libros en formato PDF y CHM. ¿No la conocías? Ahí va mi regalo para este año. Se hace más agradable revisar la cantidad de libros que hay instalando (y configurando) algún plug-in de bloqueo para tu navegador favorito. Como el Adblock Plus, sin el que no podría vivir.

Reconozco que me puede el coleccionar libros técnicos, principalmente. Hacerlo en formato electrónico es reciente, pero ya empecé desde hace mucho tiempo. Cuando aún estaba en el instituto. Recuerdo comprar una caja de libros que iban a desechar de una biblioteca por poco más de mil pesetas (6 €). Había libros de todo tipo y muy viejos. Unos cuarenta. La mayoría eran libros técnicos de una editorial mexicana editados a finales de los sesenta y principios de los setenta. Algunos no los llegué abrir en la vida. Como los dos tomos de 'Medicina y medidas físicas', que debe seguir en algunas de las estanterías de casa de mi madre. En formato electrónico tengo varios DVD's llenos de libros. Simplemente no lo puedo evitar. Cuando doy con una fuente de este tipo de material la seco, llevándome todo lo que puedo.

No sé si tiene que ver con mi constante deseo de aprender y mi curiosidad por leer cosas de diferentes materias, pero reflexionando recientemente sobre ello creo que este año retomaré estudios de 'algo'. Aún no tengo decidido el qué. Lo que sí tengo claro es que lo de Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales es un rollo. Estuvo curioso y no obtuve mala nota al final del curso en línea, tras hacer los exámenes obligatorios (un 92%), pero no creo que me presente al examen presencial en marzo para obtener el título. Simplemente no me veo trabajando en eso. Ahí va otro propósito: estudiar algo nuevo.

Después de descargar otra veintena de libros de diversas materias, que solo ojearé y poco más, me he dedicado un rato a retocar las fotografías tomadas hoy. Hay miles de meses atrás pendientes de semejante deferencia por mi parte, pero hoy quería acompañar la entrada de la bitácora con las tomadas en el primer día de 2009. Así que me he descargado la versión de prueba de Lightroom y he estado jugueteando un rato con él. No termina de convencerme. Sigo prefiriendo el Capture NX y sus control points, pero ya caducó el período de prueba hace tiempo (uno de los motivos por los que no he publicado nada en Flickr desde hace tiempo). Dicen que el Aperture también ofrece control fino sobre puntos concretos. Tendré que (com)probarlo. Cuando caduque el período de prueba del Lightroom, supongo.

Belén de arena en Las Canteras

Son casi las doce de la noche del primer día de 2009 y tan pronto le de al botón de publicar la entrada me iré a la cama a leer. Mi mujer se acostó hace un rato ya. No se encontraba muy bien. A ella no le ha sentado tan bien como a mí la entrada de año, parece, y voy a acompañarla. Y a disfrutar de la lectura en la cama, otra de mis pasiones.

En resumen, ha sido un buen día. Como fueron muchos de los días de 2008, y como lo serán muchos de 2009. Tal vez el prólogo de un buen año, dirían algunos. Pero solo un tonto creería que las cosas estan predestinadas. Así que ya veremos cómo se van escribiendo los días venideros.

Lo sucedido hoy me ha permitido adelantar algunas de las cosas que me gustaría hacer en los próximos meses. A modo de votos o propósitos. Pero es solo el principio. Durante los próximos trescientos sesenta y cuatro días de este año cambiaré mil veces de ideas y de proyectos personales, algunas intenciones serán abandonadas y algunas retomadas. Otras aparecerán, sin más. Aunque lo único cierto es que espero que el resultante de este año que empezó hoy sea tan bueno o mejor que el de 2008. Pero el tiempo dirá.

Feliz Año 2009. A todos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Comienza la Navidad

Es obvio que la mayoría de los blogs y de los blogófilos de esto que se llama la web dos punto cero ya habrán comentado -o estarán a punto de comentar- algo sobre la Navidad. Y yo no voy a ser diferente. Así que aquí va el que, seguramente, no será el primero relacionado con el asunto (bueno, el anterior también tuvo algo de ello).

Como todo en esta vida, cada uno establece cuándo comienza su Navidad. En mi caso no es cuando encienden las luces de la ciudad, que reconozco que este año parecen haberse demorado en ello. Tampoco cuando voy a tomar una copa de anís a primera hora de la mañana del 24, a casa de mi abuela, como manda la tradición familiar. En mi caso la Navidad comienza, o entra en mi casa, cuando empiezan a aparecer los elementos ornamentales o accesorios de estas fechas. Y, este año, ha comenzado con la llegada de la postal que me envió sulaco desde Holanda.


Al llegar a casa, hace dos noches, me la encontré bien dispuesta delante de mi amado iMac. Cosas de mi mujer, que se sorprendió de que yo fuera uno de los destinatarios.

La foto no le hace justicia. El resultado me ha sorprendido gratamente y es bastante mejor de lo que se aprecia en la imagen. Ha quedado muy bien y le agradezco el gesto.

Por otro lado, la Navidad no es nada si no hay productos típicos con los que celebrarla, así que la empresa en la que trabajo, en la que cada vez me encuentro más a gusto, tras año y medio ya en ella, y que parece dispuesta a ir contra corriente de la 'moda' que siguen el resto de empresas, nos ha obsequiado con un lote de productos nada despreciable.




Cierto que cada vez traen menos turrones y polvorones y sí más botellas y cosas que poco o nada tienen que ver con las fechas navideñas. ¿Pero qué quieren que les diga? A caballo regalado...

El fin de semana haremos el árbol y, espero, terminaremos las compras de reyes. El primer año que no tendré que tropezar con hordas de orcos sedientos por ablandar el plástico de sus tarjetas de crédito.

¡Ah! ¡Y tengo un iPhone! El de 16 Gb. Y no, no he pagado ni un duro. Pero eso es otra historia que ya contaré en otro momento.

Creo que este año la Navidad va a ser cojonuda. Tranquila, como a mí me gusta. Ya veremos cómo se va desarrollando.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Rompiendo el silencio, para un desahogo

Lo bueno de tener tu propia bitácora es que no tienes que dar explicaciones a nadie de cuándo escribes y cuándo dejas de hacerlo. En todo caso las darías de lo que escribes. Y eso, si quieres.

Dado el nivel de trabajo que he tenido durante las últimas semanas, no tenía intención de escribir, si volvía a hacerlo, hasta enero o así, pero lo cierto es que hoy he terminado un poco hasta los cojones de topar con una funcionaria, que debía tener un mal día, porque se lució conmigo, la muy...

Nos mudamos. Otra vez. Motivo que me ha tenido 'distraido' y ocupado. Y causa parcial de que no escriba. Organizar una mudanza no es sencillo. Más cuando dependes de un punto a punto de ONO y te vas a un edificio regentado o administrado por un organismo público, que para cualquier cosa tienes que echar una instancia a padre dios bendito y todo poderoso.

Por esas particularidades que tiene la zona portuaria, cada vez que quieres sacar mercancía de ella debes solicitar permiso por escrito a la autoridad competente, que en este caso es la aduana. Da igual si es tuya o si es para vender a los chinos, solicitud de permiso que te pego. Mucha gente no lo hace, claro, y luego les cascan una multa. Si les pillan. Es el juego de la ruleta rusa portuaria. Como en nuestro caso nos vamos para -supuestamente- no volver, he querido hacerlo completamente legal y, tras redactar la declaración jurada y buscar las facturas de todo nuestro mobiliario y equipos informáticos me he acercado a tramitar el permiso. Tal como me habían dicho dos días antes, fuera del horario de atención, debía llevar un pequeño documento explicando lo que iba a sacar, acercarme a registro y "hasta luego Lucas". Cosa de un par de minutos, me dijo el cachondo que me respondió por la tarde.

Con ese talente y esa intención, me he dado un salto hace un rato al edificio de Aduanas. Nada más acercarme al mostrador de registro de entrada, la tipa me miró de arriba a abajo (bueno, a medio pecho, porque soy bajito y el mostrador me queda a un poco más arriba del ombligo). Se quitó los auriculares que la tenían sumida en su más absoluta y miserable condición de ser, estar y padecer, y me dijo un "¿si?" cortante y seco, entre pregunta y exclamación, que bien podría haber sido un "¿a qué has venido a joderme mi partida al solitario, hijo de puta?" por el tono empleado. "Buenas, venía para solicitar permiso para una mudanza del mobiliario de...". No me dejó terminar. "¡Esto no es aquí!". "¿Cómo?". Sin darme palabra con la que explicar mis sanas intenciones, la señora creía que quería mandar a Madrid mis muebles. ¿A cuento de qué sacó esa conclusión, si ni siquiera había dicho nada de Madrid? Al final tuvo que recogerme el escrito y darle registro de entrada, aunque eso fue una hora después. Después de tenerme de un lado a otro, esperando a un fulano que me vació el poco seso que me queda y tener que volver a la oficina para imprimir una nueva versión de la solicitud con dos chorradas estúpidas que aportar. Y es que así es la burocracia, compañero. Lo 'gracioso' es que la tipa, cuando procedió a recogerme el escrito, seguía erre que erre convencida de que me dedicaba a exportar o importar mercancía, así que terminó con un "cada vez que vayas a sacar algo del muelle tienes que venir a que te emitamos un permiso". ¿Cómo que cada vez? Yo salgo una vez y no vuelvo. ¿Tanto le costaba entenderlo?

A todo esto, y claro que es imposible transmitir de forma escrita los tonos y los gestos, intentó hacerme sentir como un miserable gusano que tuviese que agradecerle a ella, madre diosa que ha parido el universo entero y cagado sus constelaciones, el simple hecho de que ese adefesio de mujer, más arrugada que una pasa fosilizada, interrumpiese su sesión de música y juegos solitarios, para dedicarme unos miserables momentos de su valiosísima existencia. Menos mal que a todas estas lo que me interesa es salir del muelle y paso de ese monstruo o engendro. Así que la mejor estrategia era olvidarse de ella y de sus entrañas. Mi máxima es que el tiempo coloca a cada uno en su sitio, y estoy convencido que este animal burocrático ya encontró el lugar donde tendrá que verse envejecer miserablemente (aún más) sin que nadie le haga ni puto caso, odiada y menospreciada a partes iguales por sus compañeros funcionarios.

Todo ello no evita, por cierto, que el viernes tenga que ir a recoger el permiso mencionado.

En fin, que como sugiere el amigo sulaco, este tipo de entradas siempre hay que acompañarlas de una imagen, aquí va la de ésta, que por cierto no tiene nada que ver con el tema en cuestión:

Vista desde el hotel del Paseo de la Castellana (diciembre 2008)

Tomada con el cutre móvil de empresa, que casi siempre llevo encima, desde la ventana del hotel. El día siguiente a la cena de Navidad de la empresa; o sea el pasado sábado día 13. En Madrid. A un grado bajo cero, decían que amanecimos. Me encanta pasear por las ciudades y Madrid tiene zonas que me fascinan. En particular la Gran Vía. Y da igual el frío que haga o hiciera. Me dediqué a pasear por allí y, eso sí, aproveché para sumergirme a hora temprana en la tremebunda cantidad de libros que hay en la 'Casa del Libro' de Gran Vía.

En fin, que vuelvo a mi reposo bloguero hasta que encuentre ánimo, ganas y tiempo de seguir con él. Así que, hasta nuevo aviso, les dejo con el regusto del vómito anti-funcionario. Buen día a todos y todas.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cruzando el ecuador de una semana 'intensa'

Esta semana está siendo particularmente intensa. En el terreno laboral, hablo. Casi doce horas al día, sin contar las que empleo en transporte (público, público), son las que he dedicado a permanecer en el trabajo. Almuerzo dentro de la propia oficina. No me importa demasiado porque es -al menos debe ser- un esfuerzo puntual y me lo estoy pasando muy bien. Aunque resulte asombroso, sí, uno se lo puede pasar bien en el trabajo. Tampoco me importa mucho no escribir nada estos días en mi bitácora, por eso de 'sarna con gusto no pica'. Ya volverán los tiempos felices (los felices sin tanta dedicación).

De todas formas no ha lugar a abandonar este sitio así como así y no dar señales de vida. Supongo que alguno/a se preocupará. Sigo vivo y, como sugiere el amigo sulaco, este tipo de entradas hay que decorarlas con alguna imagen. Pues aquí va la que corresponde a éste.



Efectivamente, anoche hice un stop mental y acudí a ver el espectáculo que el fantástico y magistral quinteto argentino Les Luthiers está ofreciendo durante esta semana en el Auditorio Alfredo Kraus, en Las Palmas. Piezas viejas con piezas nuevas, o mejor dicho, piezas conocidas con piezas desconocidas, todas de mucha calidad y algunas para beberte las lágrimas de la risa. Brutalmente entretenido. Absolutamente recomendable.

En fin. Ya estamos a miércoles. Ecuador de la semana laboral. Hoy comienzo el día pensando en que queda menos para las fechas navideñas y ya empieza a notarse en el esfuerzo de los comercios por decorar. En que aún tengo diez días de vacaciones por disfrutar. Y que estos días, entre tarea y tarea, me entretengo elaborando ya la lista de deseos (busca a la derecha y déjate caer con alguna sorpresa). En definitiva, hoy se presenta un buen día. Intenso, como los anteriores, pero igual de bueno. Veremos si para mañana hay tiempo para escribir una pequeña entrada.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Tardes de sofá: 'Farscape', una serie con la que pasar unos cuantos buenos fines de semana

'Farscape' es una de esas series que a poco que seas ligeramente friki te va a encantar. Con cuatro temporadas, una miniserie de cuatro horas, filmada dos años después de la cancelación de la serie, y diez webisodios en camino, es una de las series de ciencia ficción más entretenidas que he visto en los últimos años, pero presenta una de las desigualdad de calidad más pronunciada que recuerdo durante el curso de sus capítulos. Ofrece capítulos rematadamente malos y sin sentido, seguidos de capítulos geniales con gags inolvidables y productores de lágrimas de pura risa, pero que en cualquier caso, y en conjunto, consiguen un producto de calidad que sobresale de la media y que deja un buen cuerpo después de un maratón de tres o cuatro capítulos seguidos.

A punto de cumplir una década, es una serie que no mucha gente parece conocer. Así que, si eres de los desafortunados que no la conocían, ya tienes la excusa perfecta para no dar ni palo al agua durante el fin de semana y dedicarte, un sábado y un domingo más, a escaquearte de las obligaciones domésticas. No ayudará en tu relación pero te hará feliz. Esta vez sí que merece la pena. Ten en cuenta que no para un único fin de semana. Con cuatro temporadas y una miniserie, suponiendo un consumo promedio de seis capítulos por fin de semana, vas a tener para quince semanas (algo más de tres meses). ¿Qué tolerancia tienes frente a la porquería acumulada en tu casa? ¿Qué tolerancia tiene tu pareja para verte apoltronado en el sofá jurgándote el ombligo?

La primera impresión que me llevé, nada más empezar a ver el primer capítulo, era que se trataba de una mezcolanza entre Star Trek, Star Wars y Firefly/Serenity. La impresión duró lo que duró toda la serie. Y sigue siendo así. Lo que cambió fue que en principio era un sentimiento negativo, casi despreciativo, y, al poco de empezar a seguir los capítulos, acabó transformándose en una buena la impresión. La serie consigue desligarse de las mencionadas y adquirir entidad propia.

Desde mi nada humilde punto de vista, la caracterización de los personajes pasa por ser un intento de burla a las encontradas en otras series/películas de ficción. ¿Soy el único que reconoce rápidamente un cruce entre wookie y klingon, con la misma mala leche? Porque para mí es claro que de un kiki entre Chewaka y una klingon saldría Ka D'argo (si es que tiene hasta nombre de risa). También hay una especie de Yoda, un bicho entre babosa y gusano, que ofrece el contrapunto cómico a la trama. Rygel, obra y milagro de la compañía Jim Henson, es todo lo opuesto al jedi pedante y sabiondo que ilumina al joven Skywalker. Con su particular, cobarde y egoísta forma de ver el universo, junto con sus cuescos que afinan las cuerdas vocales, no puedes más que echarte unas carcajadas en los momentos de tensión dramática. ¿Y qué decir de esa especie de Darth Vader a lo sado y cubierto todo de cuero?

En cuanto al resto de actores, los de carne y hueso... Pues los hay pasables y están los que nacieron para trabajar eternamente en cafeterías, ganando dinero con el que pagarse eternamente los cursos de interpretación. Por mucho que lo intenten nunca llegarán a ser actores.

En fin, que si eres un aficionado a la fantasía y la ciencia ficción, y no eres especialmente exigente en cuanto a las tramas y las dramatizaciones, es una serie que seguramente te hará sentir mejor contigo mismo y, lo importante, servirá de excusa para dejar de lado otras obligaciones. Eso sí, y como digo siempre, si lo que te va son los culebrones dominicanos y los programas del corazón, sospecho que es mejor que no pierdas el tiempo con ella. Hay una casa que limpiar.

Recuerda, una vez que caes en las mafias del p2p no hay marcha atrás. Apoya la economía. Sácanos de la crisis. Compra la serie en DVD. Es por el bien común.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Un documental que deberías ver: 'Money as debt'

Se está convirtiendo en algo muy habitual, últimamente hablar sobre economía en los 'ratos del café'. Más bien pseudo-economía, dados el nivel medio de conocimiento sobre la materia del común de los particupantes. Hace unas semanas alguien lanzó la gran pregunta, '¿quién fabrica el dinero?', y todos los presentes nos quedamos pensando durante momento. Suerte que, aunque licenciado en informática, tuve una asignatura de economía y recordaba someramente el mecanismo de creación del dinero que emplean los bancos. Así que, una vez más, pase a ser el pedante de la oficina. Me gusta.

Si tu caso es similar y quieres recordar cómo era, o directamente lo desconoces y quieres saber cómo es, un buen punto de partida es ver el documental 'Money as Debt' ('El dinero como deuda'). La copia que yo conseguí, gracias una vez más a la mezquindad de las mafias del p2p, estaba doblada al español por alguien que no se debe dedicar de forma profesional a ello. El doblaje es malísimo y decae en monótono muchas veces. Pero hay que agradecerle el interés y el esfuerzo, porque permite acercar un documental que creo debe ser de obligado visionado por todos para conocer a los catalizadores de este sumidero económico al que nos precipitamos velozmente. He dicho catalizadores, porque sigo creyendo que los verdaderos culpables somos nosotros, la gente de a pié, que se cree, cual borrego, todo lo que les digan los dominadores que manejan los medios.

Hecho íntegramente empleando animación (y dibujos muy malos), repasa la historia del cambio del dinero basado en oro al basado en 'oportunidad de cobro' y de cómo eso genera una falsa riqueza a partir de intereses que no se respaldan con nada. Un poco confusa es la propuesta de una economía autosostenida alternativa, pero en mi defensa diré que eso te lo cuentan al final y ya llegué algo cansado y con mi capacidad cognoscitiva más mermada de lo que es norma. No tanto porque el documental en sí sea muy aburrido, que hay momentos en los que resulta algo pesado, como porque me puse a verlo a la una de la madrugada.

En cualquier caso, y para concluir, si eres de los borregos que quieren seguir feliz en su ignorancia, entonces ni se te ocurra verlo. Para todos los demás, recomiendo verlo. Puede que alcances a entender por qué el banco te ha denegado el crédito, o porqué te vas a tener que comer los ladrillos de tu casa, de hipoteca hipermegainflada, para poder subsistir dentro de unos meses. Siempre es un consuelo conocer los errores propios. Aunque también puede servir para quedar como un tipo que sabe delante de los colegas de bar, porque al final ese será el último escondrijo que tendrás para ahogar tus penas cuando vengan a embargarte.

Por cierto, que si no te has amargado ya de forma suficiente conociendo las verdades del dinero-ficción que llevamos décadas manejando, disfruta de la entrevista que le hizo Buenafuente a Leopoldo Abadía. Si este 'gurú' tiene razón, y el vejete resulta tan entrañable que te anima a creerlo, ni vendiendo los órganos de tus hijos en el mercado negro vas a escaparte de la ola de 'porquería' que cubrirá el Mundo al completo. Es momento de permitirte sentir pánico. Y recuerda, el suicidio a veces es la solución.