martes, 28 de febrero de 2012

Scott Pilgrim

La compré porque estaba a 8 € en BluRay. Y porque no consigo vencer ese deseo consumista que me consume, valga la redundancia. Eso fue a principios de enero. La vi este fin de semana pasado aprovechando que estaba en Las Palmas y en casa se disfruta mejor (tele de 55" y home cinema chachi molón). En realidad no tenía ni idea de qué iba y la puse porque… Simplemente fue la primera que pillé. Ya sé que es «vieja de cojones» (2 años), pero me resultó divertidísima. Y muy friki. Muchísimo.

Mejor no veas el trailer si quieres disfrutarla como novedad íntegramente. Como me pasó a mí. Los trailers tienen la mala costumbre de reventar las mejores partes.



Ya el comienzo retro de la bola del Mundo de Universal es para quitarse el sombrero :-D



De verdad, de verdad, que he tenido un momento retroorgásmico volviendo a escuchar esa musiquilla, con ganas de pillar algún simulador de Commodore 64 o Spectrum. O ya puestos, el archiconocido MAME y las chorrocientas ROMs que hay disponibles.

martes, 21 de febrero de 2012

Recuerdos de antes de la caída de Megaupload

Ay, qué gratos recuerdos los de no hace tanto. Aunque la verdad que parece que hiciera ya un siglo. Aún empezábamos la segunda década del que se imaginaba prodigioso siglo XXI. Ninguno de los que crecimos leyendo Ciencia Ficción, de la generación que vivió la normalización de la televisión en las sobremesas y las cenas, dudaba ni un instante que allá por el año 2012 cada uno tendría un cohete aparcado en la ventana y que tendríamos dispositivos bajo la piel que nos comunicaría con cualquier persona en cualquier sitio sin requerir de andar girando una rueda con números. Todo se controlaría con la mente. Finalmente no fue así, pero lo compensaba el poder acceder a multitud de contenido en formato digital que, aunque feo, era completamente legal. ¡Ay, dónde quedaron aquellos derechos de copia privada y poder pasarle a los amigos copias de tu disco duro! Eso fue antes de los disturbios de Valencia, donde el PP, que luego se convirtió en el partido Defensores de la Germanoespaña Una y Grande (DGEUG) y, como última medida de su mandato, abolió las elecciones democráticas e institucionalizó la práctica de aporreo a la ciudadanía únicamente para mantenerla ágil y en forma. Entre tanto, y cuyo signo de mayor relevancia fue la caída de Megaupload, se prohibió el uso de Internet de forma libre, copiando el éxito del modelo chino. El DEUG obligó a que todos los ordenadores que se vendiesen viniesen con un chip de control de uso de Internet. Ya nada sería anónimo, y el acceso a Webs insidiosas o de contenido protegido eran duramente castigadas. Como hicieran la Unión Soviética en el siglo XX con Trotski, en Germanoespaña se prohibieron los escritos de Ignacio Escolar y otros autores de pensamiento rojiprogre. Cualquiera que fuese sorprendido accediendo a sitios de esta calaña o propagando su discurso, sería duramente castigado. La cosa fue empeorando. Si levantabas la cabeza para mirar las nubes que se formaban, y bajo la excusa de ocupar indebidamente la acera, cortando el tráfico, varios policías sin identificación visible te abrían la cabeza a porrazos. Luego te llevaban al hospital y confiscaban tu historia clínica para que te despidiesen en el trabajo. Si te despedían del trabajo, el Ministerio de Trabajo y Empresarios exigía una multa que tus herederos debían soportar. El miedo siguió creciendo. Y, cuando ya nadie se atrevió a rechistar, se restableció la práctica del tiro en la nuca y el entierro rápido en las cunetas. Por eso de continuar con Las Buenas Prácticas de Nuestra Memoria Histórica. Y las corridas de toros. Todo ello simplemente se había aletargado cuarenta años. Como un virus latente, un mal herpes, se reactivó cuando se presentaron las condiciones adecuadas, las justas y necesarias para cualquier patógeno oportunista.

Antes de todo eso yo disfrutaba descargando series usando vagos.es, libros técnicos desde wowebook.me y literatura de epubgratis.me o papyrefb2.net. Realmente inocuo, por más que inventasen informes falsos y se rasgasen las vestiduras. Curiosamente la musica, las aplicaciones para el ordenador y las películas las compraba originales siempre. Y muchos libros. Pero el ejercicio de libertad que suponía descargar esas cosas, no se ha vuelto a vivir. Y las próximas generaciones siquiera sabrán lo que era poder prestar un libro. Únicamente me queda el recuerdo.

Qué tiempos. De todo aquello ya no queda nada. Ninguno de esos sitios existe. Y, si existen aún, El Gran Proxy-Hermano los esconde de cualquier búsqueda. Para los que quedamos dentro, no existe igualmente. Todo ha sido sustituido por el miedo. Y, sin embargo, el Ministerio de Educación para la Ciudadanía Libre, repite hasta la saciedad que ahora somos más felices y que Germanoespaña va bien.



Callen, callen, que estoy practicando para lo que se nos viene encima.

domingo, 19 de febrero de 2012

Transformerinmersión

Acabo de terminar de ver la tercera parte de Transformers, recién alquilada de la PlayStation Network. Las tres películas tienen al menos tres cosas en común. Son aburridas; la tercera tanto o más que las anteriores. Las chicas que le ponen como novias al protagonista están demasiado buenas como para creerse uno que lo elegirían deliberadamente como pareja sexual, por mucha belleza interior que tenga el chaval; aunque reconozco que no les llego a ver el punto sensual (y los labios de la última dan grima). Y, por último, que en las tres cintas la banda sonora corre a cargo de Steve Jablonsky. Para mi gusto, lo mejor de las películas. Y es que vienen plagaditas de temas cojonudos, aunque el compositor se repite entrega tras entrega. Resultan fantástica compañía para los viajes en tren.



Deciphering the Signal convierte la llegada a Atocha en algo casi fantástico e irreal, como sacado de otro mundo. Si alguien conoce el paisaje urbano que atraviesa el tren, bajo puentes y estructuras de hormigón y viendo una decena de vías que convergen, sobre solares estériles, cuando llega a Atocha, y se pone este tema, experimentará lo que digo. Hormigón y acero inertes. O no lo experimentará. Que para neuras, las propias de cada uno son suficientes.

Vaya de bichos

A los de Manning les chiflan los trajes regionales, y los hay muy curiosos; y a los de O'Reilly les van los animalitos, y los hay muy curiosos, aunque parece que se les está yendo un poco la mano, o se están quedando sin bichos algo «más estéticos». Casi… De casi, nada. Da repelús enfrentarse a un libro con dos arañas tan grandes en su portada. Suerte que no profeso mucho afecto a los productos de Oracle.

martes, 14 de febrero de 2012

Ni de la policía me fío...

… al menos en el ordenador del trabajo. Y es que ayer me llegó un mensaje de una tal joanna paredes con el siguiente texto: «te envio Factura, Finiquito, Certificado de Origen». Escueto e impreciso, dado que es una cuenta de hotmail, el correo no lleva ningún dato de empresa ni nada por el estilo y tampoco es respuesta a un correo que yo le enviase previamente. Eso sí, adjunta tres archivos JPG donde se puede leer información relativa a un vehículo de la marca Volkswagen, modelo FOX TRENDLINE 1.6. Además, me llega un correo de esa misma persona indicándome que hubo un fallo en el envío a otra dirección, la misma que tengo actualmente pero sin el punto separando el nombre y el apellido.

A todas luces pinta como un timo o un intento de estafa, así que quise ponerme en contacto con la policía para dejar constancia a través de su página web de mis sospechas. Y me tropiezo con esto:


Si es que ni de la policía te puedes fiar, oye tú. Eso sí, el problema parece radicar en mi equipo de trabajo, que no reconoce como válida a la entidad certificadora. Esperaré a llegar al piso para interponer la correcta denuncia. Mientras, no se fíen nunca de un correo electrónico ofreciendo este tipo de cosas.

lunes, 13 de febrero de 2012

BSO Sherlock Holmes 2, pasable

No he visto aún la película, aunque supongo que será bastante floja (o mala, directamente). La primera sí me gustó. Es que soy raro. sin embargo Hans Zimmer es casi un valor seguro, pese a que se repite más que el ajo. De todas formas estaba a 6 €, como para decir que no, y la primera —la banda sonora, claro— me encanta. Ésta también merece la pena, aunque es mayormente una repetición exhaustiva de la primera, con variaciones, algunas al estilo mariachi, que sin aportar nada nuevo, hacen pasar el rato. A falta de grandes temas, también hay algún buen tema como para no sentir que has tirado el dinero.

Humor, triste humor


No se pueden imaginar lo que me he podido reír en el avión cuando volaba de vuelta a Madrid, compré El País, y tropecé con la viñeta de Forges entre turbulencia y turbulencia. El espectáculo hubiese podido empeorar si la carcajada me pilla en mitad de un trago de capuchino —que por cierto cada vez preparan, o sabe, peor—. Lo triste es que la realidad no es para andar carcajeándose.