lunes, 31 de agosto de 2009

Reflexión

Desde hace unos días ando intranquilo por cuestiones laborales. Me perturba haber llegado a un estado en el que ando enfadado la mayor parte del tiempo. No me reconozco en ello. Para colmo me tropiezo con estas palabras, atribuidas a Mahatma Gandhi:

Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras.
Cuida tus Palabras porque se volverán Actos.
Cuida tus Actos porque se harán Costumbre.
Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter.
Cuida tu Carácter porque formará tu destino
Y tu Destino será tu vida…


Hermoso pensamiento...

Mi mini opera y yo...

Aquí estoy publicando una entrada desde mi móvil usando el Ópera Mini. En principio parece que voy a trabajar en un proyecto para móviles y estoy probando algunas cosas en el mío.

viernes, 28 de agosto de 2009

'Pacífico sur'

Confieso que no puedo considerarme una persona con una red social demasiado amplia. Es más, diría que apenas tengo interacción humana fuera de las horas de trabajo, si no contamos a mi mujer, claro. Y tengo mis dudas de que lo que sucede durante las horas laborales se pueda llamárselo interacción. Soy muy sociable, muy extrovertido, pero la mayoría de la gente me aburre. Y yo los aburro a ellos. No piensen que soy un elitista, ni un intelectualoide que mira a la gente por encima del hombro. No me considero así. Simplemente soy incapaz de interesarme por lo que la mayoría de la gente parece estar interesada. Dietas y gorduras, fútbol y deportes, famoseo y amarillismo, o echarle la culpa de todo a Zapatero, son la mayoría de los temas que discute la población cercana. Eso si no pasamos ya al tema directamente de lo esotérico, de supersticiones y religiones, que eso sí inicia intensos y acalorados debates. Recuerdo, en los años de carrera, que la siguiente generación de prohombres y promujeres de nuestra sociedad estaban infinitamente más interesados en el más allá que en el más acá. ¿Qué carajo importa si existe o no Dios -o los fantasmas- cuando hay tantos problemas que resolver en la convivencia del propio ser humano? Es una pena que, cuando le comentas a alguien algo como «en Filipinas hay una planta carnívora que es capaz de comer ratas» lo más que obtienes es un casi inaudible «vaya» o un «mira qué bien» y a continuación vuelvan a quejarse de que la Campanarios -¿quién coño es la campanarios?- se haya comportado como un bicho en el programa de televisión de la noche anterior.

El cerebro de la mayoría de la gente es impermeable ante las curiosidades de la Naturaleza y del mundo que les rodea. Lo más que puedes obtener es un pequeño destello de interés, generalmente acompañado por una ceja enarcada, que a veces sospecho se trata más de un «te lo estás inventando». Destello que con la misma celeridad que llegó, desaparece. Lo dicho, mis intereses suelen ser ajenos a los ajenos, y a la mayoría de la gente le importará un pito que en el Pacífico, por poner un ejemplo, haya casi veinte mil islas, o que haya tanta diversidad natural que uno no dejaría de asombrarse con los bichos tan raros que habitan y que están especializados a lo que hay en cada isla. Cosas que a mí sí me han dejado con la boca abierta de asombro. La Tierra es una maravilla y el Pacífico contiene una buena muestra de ello.

'Pacífico Sur' es una serie documental de seis capítulos que nos acerca, o lo intenta a aquellos que sientan un poco de curiosidad, la maravillosa fauna, la sorprendente cultura y la curiosa geografía de uno de los océanos más desconocidos que hay en el planeta. Y es que hay que ver la cantidad de bichos raros y extremadamente singulares que han evolucionado a formas tan curiosas a causa de un aislamiento de milenios. Como preguntas recurrentes durante toda la serie tenemos: «¿Cómo llegaron estos seres vivos a estos lugares, algunas veces a miles de kilómetros de islas más cercanas?» «¿Cómo consiguieron adaptarse a éste medio?» Algunas de las teorías son realmente sorprendentes. Como sorprendentes son algunos de los animales que habitan en esas islas. Así, para muestra un botón, tenemos al kákapu, simpático loro nocturno con algo de sobrepeso que haría honor al chiste «¿qué hace un pájaro de 90 kilos en una rama?» y que, por desgracia, está en serio riesgo de extinción y que tal vez, en dos generaciones, quede como una rareza disecada en algunos museos (o como imagen digital en Internet). Como otras tantas especies animales, sometidas al desplazamiento de la colonización humana.

Durante la serie se nos plantea el reto que deberemos asumir para conseguir que esta variedad, esta riqueza natural, que hay en esa parte del mundo sobreviva a los constantes asaltos del hombre contra los ecosistemas del océano Pacífico. Ecosistemas que, por suerte de un fenómeno de globalización anterior, pero muy anterior, al propuesto por el neoliberalismo del capital, influyen significativamente en el resto del Planeta. Uno no debería dejar de sentir nunca cierta vergüenza al descubrir cómo, mientras los países desarrollados siguen esquilmando mares de la otra cara del planeta, o empujan a los menos desarrollados a hacerlo en su nombre, muchos de los pueblos que habitan en esas islas han aprendido a convivir en armonía. Y cómo aquellos pueblos que no lo consiguieron, los Rapa Nui por ejemplo, casi se extinguieron completamente, llevados por el desenfreno y la eliminación sistemática de su bosque primario de palmeras gigantes y, en cadena, sus recursos naturales. ¿Es eso lo que nos espera si seguimos a este ritmo de explotación de unos recursos ya exhaustos?

'Pacífico Sur' es lo suficientemente reciente como para que la estén poniendo estos días en las cadenas de las plataformas satélites. En Canal+ la pusieron hace poco. Para aquellos que no tenemos contratado dicho servicio -bueno, a mí me provee mi padre-, siempre podrán recurrir a las redes de vagos y maleantes que aglutinan a la gente de dudosa integridad moral. Dios los cría y ellos se juntan, dicen. Supongo que también se podrá conseguir por la lícita vía de comprar los DVD originales. Es tu decisión, pero mi recomendación es que dejes los conflictos de conciencia como algo secundario y disfrutes de esta magnífica e interesante serie documental.

jueves, 27 de agosto de 2009

'LHC - El acelerador de partículas'

Antes de comenzar, decir que a la hora de escribir este artículo, al igual que hago con el resto, intento localizar alguna referencia o vídeo que pueda enlazar. Con el de hoy he descubierto un sitio en Internet que pasa a ser de visita obligatoria: http://www.docuciencia.es/. Pero si ese es flipante, http://www.documentalesonlinegratis.com lo es aún más. Y hay muchos más por la red. Es como una mala gripe. Se ha puesto de moda. Esos sitios serían algo así como el edén para cualquier aficionado a los documentales. Por desgracia la calidad promedia de visionado es bastante mala. Que sí, que sí, que muy mala. Una pena que sea tan exigente con la imagen y el sonido, pero creo que las películas documentales, y sus hermanos pequeños, los documentales de metraje medio, son ventanas a una realidad que se nos ofrece con cariño. Nosotros debemos corresponder intentando que esa experiencia sea consumida con la mejor calidad posible.

El título en el inglés original del documental de hoy es 'The Next Big Bang', y en esta ocasión, una vez más, a la hora de traerlo a España, han hecho lo que les ha salido de los cataplines y lo han llamado 'LHC - El acelerador de partículas'. Por lo visto es importante lo de anteponer LHC por lo del Gran colisionador de hadrones (o Large Hadron Collider, de su original en inglés), y luego decir en tono trágicamente grandilocuente «¡El acelerador de partículas!». Me recuerda a esa manía de las productoras españolas de reiterar en su gusto por los nombres grandisonantes típicos del cine Z: «Vea ¡POL! ¡El ataque de las polillas mutantes!»

He de confesar que la película me ha gustado. Me resultó muy ameno el enfoque. Muy dinámico. El dinamismo se ha conseguido, en parte, intercalado intervenciones de los diferentes protagonistas para construir explicaciones muy sencillas, comprensibles para el común de los mortales. Además de utilizar bastantes símiles y metáforas visuales con el fin de hacer aún más digestivo lo que intentan explicar.

Al principio hubo un momento en que estuve a punto de apagar el documental directamente. Fue justo cuando el segundo narrador en off cuenta «L-H-C son las siglas en inglés de Gran Colisionador de Hadrones, que significa que es muy grande y que acelera y hace chocar hadrones, que son partículas.» ¡DIOS! ¡Que me revientan el cerebro con tantas evidencias! «Dos perogrulladas más como esa y me tiro por la ventana», me prometí a mi mismo. Por suerte para la vecina del bajo la cosa mejora inmediatamente y no me veo obligado a mancharle el patio con mis fluidos corporales.

Tampoco me gustó la voz en off del primer narrador. Yo no sé si están familiarizados con algunos de los sintetizadores de voz comerciales que existen, pero les aseguro que la voz y la entonación parecen generados con uno en particular que está más o menos extendido.

Por lo demás, el documental creo que ayuda a entender los motivos de uno de los proyectos de ingeniería más grandes de las últimas décadas. Con él se intentará expandir el conocimiento de lo que sucedió en los nanosegundos posteriores al Big Bang, cuando la temperatura era tan tan tan tan alta que no podías sancochar un huevo porque, directamente, no existía materia para formarlo primero. O averiguar qué es la materia oscura, si es que a estas alturas ya no lo han averiguado. Tampoco está mal la idea de intentar saber cuántas dimensiones existen realmente y si el Universo es realmente elegante. O, ya para los más alarmistas y catastrofistas, si efectivamente, cuando se ponga en funcionamiento, el agujero negro resultante acabará con la vida en la Tierra. En fin, que si las inquietudes del lector van algo más allá de los programas tipo Gran Hermano, es una película que puede resultar interesante.

El documental ha sido emitido por el Canal Historia, pero sobra decir a estas alturas que inmediatamente después de su emisión (por no decir paralelamente a la misma), lo peor de lo peor de la raza humana ya lo ponía a disposición de las mafias de P2P para disfrute del resto de los mortales. Lo mejor es que tampoco tienes que descargarlo para verlo. Si tienes cierta tolerancia, por no decir directamente gusto, por ver las cosas en calidad baja o mediocre, aquí podrás tragártelo enterito.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Vaya acidez que tengo...

... joder, que se me va a hacer un bujero en el estómago

'Planeta Tierra'

Mantengo y persisto en que aquello que se desconoce es imposible de amar realmente. Más allá de que las inquietudes personales te lleven a tal o cual tema de interés particular, la Tierra es tan extraña, tan cargada de singular belleza, que no aprovecharla para extasiarte y maravillarse, aunque sea solamente una vez cada mucho tiempo, es un crimen hacia ti mismo y hacia lo que el Cosmos ha dejado ahí para que lo apreciemos. Es un cuadro soberbio que está ahí, tejido con pinceladas preciosas y precisas, de entramados infinitos y de matices incontables, que nos resistimos a apreciar, mirando siempre para otro lado. El ser humano se ha caracterizado por mirar siempre para otro lado. No seamos como el resto. Marquemos la diferencia.

Dentro de ese conjunto de documentales especialmente selecto por su enorme calidad y que nos brindan la ocasión de asomarnos, como una ventana que se abre ante nosotros, a lo que nos ofrece la Naturaleza, tenemos la serie documental de la BBC 'Planeta Tierra'. Dividida en once capítulos, 'Planeta Tierra' realiza un repaso a los diferentes rincones, lugares y elementos que encontramos alrededor del globo. En la web de Discovery Channel hay una excelente presentación a modo de fichas con el tema de cada uno de los capítulos. Cada uno de ellos se centra en un aspecto determinado y da la vuelta al mundo mostrándonos todas esas maravillas que nos estamos perdiendo. Estamos angustiados por un estilo de vida cada vez más enclaustrado y empobrecido.

Es posible que mucha gente camine insensibilizada ante la majestuosidad y exuberancia de la fauna y la flora, ante lo curiosamente entrelazado que está todo en el mundo, pero por mucho que nos neguemos a verlo, todo ello seguirá estando ahí. No sé si este sentimiento de negación se debe al temor de perder nuestra hegemonía ficticia que nos fabricamos dentro de nuestro universo personal. Tal vez existe el temor a sentirse miserablemente prescindible en este mundo si reconocemos que la Naturaleza está ahí, y seguirá estándolo cuando ya no quede un solo hombre para ver cómo la vida se apega a la existencia. Tal vez. Tal vez nuestro destino sea siempre mirar para otro lado. Pero la realidad es que constantemente se nos ofrecen posibilidades únicas de entender, de apreciar y de amar todo lo que nos rodea. Es una tontería perder y despreciar la oportunidad. Desaparecer desapareceremos igualmente. ¿Por qué no hacerlo valorando y respetando aquello que ya estaba aquí antes de llegar nosotros? Aquello que ha forjado el paso del tiempo mucho antes de que nosotros lo enclaustráramos en horas, minutos y segundos. 'Plante Tierra' es una de estas impagables oportunidades. No pierdas la ocasión de asomarte a esta magistral ventana que se abre ante ti.

Una vez más, para hacernos con este tipo de contenidos podremos acudir a las redes P2P, pero la serie completa está por apenas 40 € en alta definición. Sinceramente creo que merece la pena ahorrarte el esfuerzo de localizar los enlaces y esperar a su descarga. Frente a lo que te gastas en chorradas prescindibles durante un fin de semana, tendrás placer audiovisual para rato. Es tu decisión. En cualquier caso, recomiendo no perder la oportunidad de disfrutar de esta magnífica serie. Preferiblemente en alta definición, repito y repetiré. Muy recomendable.

martes, 25 de agosto de 2009

'Home', precioso canto de amor a la Tierra

Ayer comentaba lo impresionado que había quedado con la película no verbal 'Baraka'. Me considero especialmente sensible a la fotografía, en especial a la de naturaleza, y esa película es un lujo para la vista. Pero no se queda atrás la película 'Home' (ficha imdb; web oficial).

Yann Arthus-Bertrand pone la dirección y una impresionante fotografía a una película terriblemente hermosa y sensible. Un canto de amor a la Tierra y una denuncia de la influencia destructiva ejercida por el ser humano sobre ella.

Nada más empezar mosquea el agradecimiento a los empleados del grupo PPR. ¿Cómo demonios empresas del tipo FNAC, YvesSaintLaurent, etc. pueden estar detrás de una película documental que quiere hacer ver lo malo que ha sido el hombre, en general, y la industria, en particular, con el planeta en el que vivimos? Reconozco que mis prejuicios ya empezaron a jugarme una mala pasada. Para colmo, aunque la voz de Juan Echanove resulta agradable y conduce estupendamente durante las dos horas de película, los primeros quince minutos resultan un tanto aburridos. Salvados únicamente por las fantásticas fotografías aéreas. Pero luego todo cambia y los siguientes cien minutos pasan como un rayo. Quedas enganchado. Petrificado. Todos los elementos, fotografía, voz y una magistral banda sonora a cargo de Armand Amar, encuentran el equilibrio justo y tú, homo sapiens, formas parte activa de esta soberbia poesía. Sin poder oponer resistencia, tus procesos mentales te hacen reconocer la sobrecogedora verdad, la hermosura de lo que queda, la tragedia de lo que se fue, del drama de la desigualdad entre hermanos, de la pérdida de ayer y de aquello que se podría perder mañana, y el inevitable advenimiento de lo peor si no cambiamos, en una toma de consciencia, inevitable e irreversible, del mundo en el que vives y del que, aunque duela reconocer, eres un auténtico ignorante.

Los datos son demoledores:
  • El 20% de la población mundial consume el 80% de los recursos del planeta.
  • Los gastos militares mundiales son 12 veces mayores que las ayudas a los países en vías de desarrollo.
  • Cinco mil personas mueren cada día por beber agua contaminada.
  • Mil millones de seres humanos no tienen acceso al agua potable.
  • Mil millones de personas padecen hambre.
  • Más del 50% de los cereales comercializados en el mundo se destinan a la alimentación animal y a la fabricación de biocombustibles.
  • El 40% de las tierras cultivables está degradado.
  • Las tres cuartas partes de los recursos pesqueros están agotados, en declive o a punto de estarlo.
  • Etc., etc., etc.

La Tierra es nuestra casa, nuestro hogar. La Tierra es donde estamos obligados a vivir y donde habrán de vivir los que vengan después, humanos o seres diferentes a nosotros. La Tierra es lo único que tenemos y lo que dejaremos en herencia a nuestros hijos, nietos y biznietos. Sin embargo, como niños inconscientes, malcriados y egoístas nos hemos cagado y meado debajo de las alfombras de nuestro hogar. Hemos destrozado y malgastado caprichosamente los recursos que cuatro mil millones de años de evolución han puesto ahí para nosotros. Hemos quemado la tierra y envenenado los mares y los cielos. Estamos a punto de cambiar la química de la atmósfera de un modo que nadie podría imaginar hace décadas y que pocos tienen la capacidad de suponer qué deparará. ¿Cómo será la atmósfera del siglo que viene? ¿Cuánto monóxido y dióxido de carbono, metano y otros gases venenosos habrá? ¿Serán capaces los nietos de tus nietos de hinchar sus pulmones caminando sobre la superficie de la Tierra?

Porque no se puede amar aquello que se desconoce, es importante que la gente, empezando por uno mismo, aprecie y aprenda sobre lo que tiene y lo que queda. Este tipo de documentos acerca mejor, de una forma eficaz y efectiva, ese conocimiento a todos. Pero es necesario que se haga un esfuerzo por continuarlo, por trasladarlo y transmitirlo, por hacerlo llegar a aquellos que no quieren mirar. «Es demasiado tarde para ser pesimista». Tú también puedes hacer algo: GoodPlanet Foundation. No mires para otro lado. Aunque sea por puro egoísmo, por poder disfrutar durante el viaje fugaz que es la vida de una Tierra que aún es hermosa, haz algo. No dejes que otros estropeen lo que también es tuyo y de los tuyos. «Es demasiado tarde para ser pesimista». No hagamos cierto el dicho «no se aprecia lo que se tiene hasta que lo pierdes para siempre». Quiero creer que no es así. «Es demasiado tarde para ser pesimista».

Si te gusta la fotografía aérea de Yann Arthus-Bertrand, aquí tienes una colección de wallpapers que podrás usar como fondo de escritorio. Son un placer para el sentido de la vista. ¿Por qué no decoras tu trabajo con ellos? Tal vez, aquellos que solo miran sus pies sientan curiosidad por saber qué se están perdiendo. Porque el mundo es un lugar muy grande, pero al mismo tiempo es un rincón muy pequeño. Es tu casa. Es mi casa. Nuestro rincón.

Aún estamos a tiempo.